sábado

Silencio interrumpido



Silencio interrumpido.
En defecto de Sofía prefería el silencio, esa quietud inmanente, esa tranquilidad escéptica, ese refugio donde sus pensamientos tormentosos se sumían en estado de pendencia y por fin podía descansar sin pensar. Necesitaba el silencio y lo añoraba, era el único salvavidas posible frente a la nubazón de sus recuerdos y frente a la obstinada presencia de Sofía.
Hay personas que en el silencio se sumen y nadan en sus memorias, mas Carlos necesitaba el silencio para olvidar, para esconder, camuflar y eclipsar la presencia del recuerdo de Sofía. Carlos reclamaba el silencio absoluto, el que no era interrumpido siquiera por un aleteo de una mosca molesta, el silencio que ni aún osaba romperse ante el insoportable canto de los pájaros en la mañana, cualquier ruido era una plaga que se colaba por sus oídos y que traía de vuelta a Sofía una vez más... por eso ahora el goteo constante lo tenía al borde de la histeria.
Sofía había sido la amante, la musa del poeta, el objetivo y objeto de sus versos que tan aclamados fueron en los grandes círculos literarios de la capital. Sofía era la mujer, era la rosa y el amor condensado en versos, Sofía eran las rimas, las palabras, las letras, cualquier cosa era Sofía y Sofía lo era todo, ella inspiraba y sin ella solamente el silencio era soportable, porque todo le recordaba a ella, todo sonaba como ella, todo vivía como ella, excepto el silencio que siempre le fue totalmente ajeno a la musa.
Y después del ruido venía el recuerdo, venía la infamia, venía todo. Venía la tristeza, venía el llanto, la pena encausada, la pena embotellada. Cualquier ruido le recordaba que estaba al borde, como ahora, que el estúpido y absurdo caer de las gotas no hacían más que traérsela a la memoria. Por culpa del criminal goteo uu cabeza estaba ahora llena de Sofía, ¿qué sería ahora de ella?, ¿seguiría en el sur junto a sus dalias?, ¿besaba otros labios?, ¿reiría con otro, suspiraría por otro?. Era por esas inevitables preguntas que embriagaba sus pensamientos agotadores en el silencio absoluto, el único compaño fiel que dejaba su mente en blanco, sin Sofía, sin él, sin nada... como debería ser ahora si no fuera por el irremediable ruido que agredía su memoria y que arrancaba gota a gota cada remembranza de ella.
Lástima. Lástima que sus últimos pensamientos navegasen hacia Sofía, porque su ausencia era la causa de que ahora su vida se asfixiara y se erradicara, porque por ella había decidido no esperar más por la muerte impuntual y por fin sumirse el silencio definitivo y fatal.
Qué Irónico, que idiotamente burlesco que en los últimos segundos de sus respiraciones cancinas el repiqueteo de las gotas la evocaran a ella una vez más, torturándolo, llenando sus finales pensamientos de la mujer por la cual había decidido arrancarse de la vida. Ansiaba morir en silencio precisamente para no recordarla más, por eso había dispuesto todo para morir en la más absoluta mudez, cerrar cada puerta y ventana, esperar hasta antes de que el sol saliera por la hora más silenciosa, deslizar el cuchillo aplicando una lenta presión en sus muñecas para que la hoja no hiciera el más absoluto ruido. Y lo había conseguido, se había desangrado en silencio obviando su penosa ausencia, Sofía no existía hasta que por su mano empezaron a correr las gotas infames que caían al piso sin piedad y que gota a gota le comenzaron a recordar cada historia de su única musa, que gota a gota rojiza le recordaron sus labios, y sus versos, y su risa, y sus suspiros, hasta que el recuerdo fue inmenso y el ruido demasiado devastador y demasiado insoportable como para siquiera
respirar una vez más.
oOoOoOo
No sé por qué últimamente todo me está saliendo tan dramático. Este microcuento no quedó exactamente como yo quería, pero espero que se entienda (si es que alguien lo lee), creo que lo modificaré para mi propio gusto.
Baci!

martes

Ella.

Desafío por Karix: "Imaginense que pudiesen espiar tras el espejo, ese en el que se reflejan cada mañana luego de levantarse, ¿qué se dirían a sí mismos?".
Bien, este es el recuerdo y las impresiones de UNA noche en particular, a mi me agrada =).
E l l a.
La cabeza le da vueltas y siente una presión descomunal en las sienes, particularmente en la derecha. Baja un pie de la cama en un desesperado intento de que el mundo deje de darle vuelta, una suerte de ancla que la haga volver a realidad.
La cortina deja pasar la luz a raudales, quizás es mediodía, quizás son las cinco de la tarde, no lo sabe y no le importa demasiado, en este momento la cabeza se niega a pensar. Trata de ponerse de pie, pero trastabilla en el primer intento: aún lleva puestos los zapatos de tacón. La ropa está podrida del olor a humo de cigarrillo, a alcohol y quizás a algo más.
Penosamente y aún bambaleando el cuerpo se dirige al baño, con un miedo tétrico de la imagen que le devolverá la vista desde el otro lado del espejo. Y allí es cuando me ve. Lo primero que logra vislumbrar es sin duda el cabello enmarañado, sucio; la cara es un desastre, el rímel de la noche anterior ya no yace en las pestañas largas y sensuales, se ha desbordado por los ojos, manchando los párpados, haciendo aún más negras las bolsas que cuelgan bajo los ojos y dibujando perfectamente las lágrimas de la noche anterior, ríos de frustración, testimonio de su propia tortura. Siente náuseas con la imagen tan extraña para ella como aterradora, a veces las mañanas no me favorecen, pero es culpa de ella, yo sólo soy la consecuencia de sus actos. La boca se le vuelve pastosa, la noche anterior ni siquiera pasó a lavarse los dientes. Si pudiera vomitar una vez más lo haría, porque el revoltijo en el estómago la está volviendo loca. Se lo merece.
Cuando toma un poco conciencia de quién es, qué hace así y por qué está allí corre desesperada a ver el reloj del celular, son más de las cuatro de la tarde, 37 llamadas perdidas. Mierda, el reto que nos espera.
Se dirige a la otra habitación, mira a sus amigas las que aún duermen en las camas desordenadas. Las consecuencias la asaltan sin siquiera haberle advertido y un temblorcillo se apodera de su cuerpo. Los hechos se vienen de golpe a la cabeza, haciendo aún más confusa la imagen anterior.
Se devuelve hacia mi, ya no como una desconocida que mira a otra extraña en el espejo, sino conciente (o semi). La mujer con el fuerte dolor de cabeza y resaca me mira directo a los ojos... y yo la reprocho, la ataladro con dudas, le clavo el desconcierto.
– Sí, eres tú – le susurro maliciosamente, conciente de su vergüenza, ansío que sienta culpas, que se remuerda.
La otra sólo se limita a suspirar. Otra vez es ella misma la que se juzga por su apariencia en el espejo, otra vez ha tomado plenamente el control, otra vez pensando en cada una de sus decisiones, una vez más al mando, una vez más tomando el peso de las consecuencias que duelen aún más que la migraña o los tacos enterrados en los pies.
– Esta vez sobrepasaste la línea...– le advierto ofendida, odio verla en las mañanas en malas condiciones, me da más náuseas a mi.
Ella sólo me mira, podría jurar que esboza una sonrisa cómplice, de cierto modo satisfecha ¡la muy insolente! Y dice con voz cancina, ronca:
– Alguna vez tenía que hacerlo.

domingo

Primer Crimen

Un Crimen es una acción indebida, algo que rompe el molde, lo establecido, una violación a la ley en su más amplio sentido, un delito a las costumbres, una contravención a la simple fachada, y eso es precisamente lo que quiero lograr, introducirme sin reparos en mi misma, sin vergüenzas, sin penas ni glorias. ¿Inconclusos?, bien, porque la mayoría de estos pequeños "crímenes" quedan dentro, escondidos, refugiados en el anonimato y temerosos de salir a la luz.
El primer crimen fue el haber creado el blog, espero que vengan otros más.