lunes

aquella palabra de cuatro letras que las señoritas no debieran decir.

Mis besos se venden al mejor postor.
Mi cintura es aprisionada por quien más ofrece.
Mis pies se encadenan a quien primero fija sus ojos en mí.
Me entrego al primero que recorra lascivamente mi cuello con sus besos.
Me siento una,
Soy una,
-aquella palabra de cuatro letras-.

Vete.




¿cómo podría adivinar?
y no sabría
cuanto puedo extrañar

Vete, vete, vete antes que yo
antes que yo
intente evitarlo


Vete. Lucybell.
Las canciones dicen más que mil palabras.

jueves

¡Jodida viceversa!

Viceversa, Mario Benedetti

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa

lunes

9,10,9

.....Los tacones se hacían espacio entre los adoquines de Lastarria, el maletín iba en la mano y la corbata estaba un tanto floja. La noche ya estaba comenzando a helar y el viento se colaba por donde no le era permtido. Caminábamos un tanto distantes, el tiempo había hecho lo suyo.
.....Seguramente el primer tópico fue el clima, después la Universidad, el trabajo. Y silencio.
.....Luego vino el café. El pastel y el chocolate. Y junto con ellos, las risas, esas que tú sabes no puedo evitar cuando estoy contigo... y las hay de todas, tantas que a veces no entiendo cómo logramos manetener el hilo de la conversación. Están esas risas que me sacas sin proponértelo, también las que me sacas con una sonrisa tuya, y mis favoritas: las que me sacas sin que yo lo quiera, esas a las que resisto con el ceño fruncido e intentando morderme la lengua, pero no hay caso, y tú lo sabes y siempre te vanaglorias por ello, la risa se me escapa, tanto es así que mi risa cuendo estoy contigo te pertenece más a tí que a mí.
.....¿Sabías que el tiempo voló entre las frases y versos de la conversación? ¿Te hubieses podido imaginar que realmente no quería levantarme y que inventé un buen par de excusas para robarte otros minutos?, me hubiera quedado ahí toda la noche, a la luz de la vela y jugando con las astromelias que hacían juego con el mantel, te lo prometo.
.
.... ¿Y qué hubiese pasado si por allá por Febrero hubiese dejado que me tomaras la mano y me robaras aquél beso que yo no te permití?, ¿Y qué hubiera pasado si yo te hubiera dejado quererme?... No lo sé, pero por alguna extraña, estúpida e ilógica razón, incluso hoy no puedo sacarme la sonrisa de la cara.
....

martes

Puente.

café postergado.

Hoy la que busca algo y no lo encuentra soy yo.
Mis pies no están en este mundo y mis ojos están vagando en el espacio sin poder enfocar bien.
El cielo se ha despejado y los nubarrones fueron a parar a mis ojos,
Mi estómago se ha vaciado a golpes profundos,
Mi garganta escoce y un sabor agrio se cuela por mis labios.
El mundo se ha ido por el desagüe y me ha dejado un vacío en el centro del pecho y del estómago.
Mi índice ya no apunta al cielo, sino que se hunde en la oscuridad, como escabando el pasado, soñando con un futuro que ni siquiera pinta bien.
Hoy no puedo, perdóname, hoy no puedo beber aquél café.

viernes

Ponys.

Ponys Rosados -sí, leíste bien- ponys rosados con alitas de colores que juegan y bailan una música pegote y dulzona. Ponys rosados con alitas, y nubes, muchas muchas nubes, de esas en las que puedes saltar, de esas que de un momento a otro se convierten en algodón de azúcar -sí, para qué decirlo: también rosado-.
Ah, se me olvidaban los cupidos, esos que lanzan flechas a los enamorados que corren en cámara lenta a abrazarse. También podría mencionar los globos de varios colores que suben y bajan a causa del helio y de los enamorados. ¡Ah!, por favor no olvidemos a las hadas madrinas, las regordetas esas que vuelan en distintos portes y colores y que van cumpliendo deseos por doquier.
También hay animales; sí, los típicos: hay ruiseñores que cantan baladas románticas, hay mariposas, pequeños cervatillos, uno que otro conejo, también hay ratoncitos: sí, ratoncitos que hablan, cantan y hasta saben coser.
De flores ni hablar: por todos lados. Rosas rojas, verdes y moradas, girasoles, tulipanes, orquídeas e incluso flores silvestres para quien le guste lo natural.
.
Mmm, trágico esto del mundo rosado de las nubes donde tu cabecita va a parar cuando menos lo debería, sí, ese mundo rosado al que todos (sí chicos, los incluyo) vamos a parar cuando pensamos en aquella personita.
.
.
.
¡Ponys rosados! quién lo iba a decir.

lunes

21,9,9

Love is in the air, literally
¬¬

Lo que él no sabe.

Sé que le gusta leer, que prefiere a tipos extraños como Bukowsky, Céline, Proust o Bolaños.
Sé que al menos una vez al mes le gusta escribir, pero sé también que tiene una ortografía como aquellas cuatro primeras letras.
Sé que escucha blues, jazz y tango, disfrutando secretamente el sonido del bandoneón más que ningún otro.
Sé que detesta su nombre y que no entiende cómo su padre en un ataque ochentero decidió bautizarlo de forma tan ridícula y a la vez tan común.
Sé que no se despega de la vieja cámara de fotos que encontró por casualidad en una feria de artilugios usados, me sé también la historia (aunque confieso no saber si es puro romanticismo o efectivamente es una historia verídica): que pertenecía a un viejo, un viejo que se estaba quedando medio ciego, medio cojo y que hace pocos años había perdido a su mujer, la única digna de fotografiar; los colores, la alegría y la vida misma se apagaba junto con sus ojos, entonces decidió que otro tendría que explorar el mundo por su lente y así la cámara pasó a sus manos.
Sé que le desagrada (casi) toda la gente, que se fija en sus manías y que las clasifica según sus olores.
Sé que habla italiano con fluidez y que, en cambio, dice odiar el francés (un idioma para maricas)... mas también sé que, en el fondo, siempre quiso aprenderlo, pero los idiomas que no se pronuncian tal como se escriben nunca fueron su fuerte.
Sé que prefiere el café en grano, y que lo prepara tan fuerte que a una persona normal le daría asco.
Sé que le gusta tener sexo justo al amanecer, cuando el cielo aún está negro y los primeros rayos comienzan a colarse por sobre la pesada cordillera.
Sé que odia la repetición como figura literaria.
Sé que detesta por sobretodas las cosas que la gente crea conocerlo, más aún que de hecho lo conozca, porque le gusta jactarse de su aire misterioso y cavernícola.
Sé que odiaría este post. Sí, lo odiaría por la repetición, por la falta de palabras rimbombantes y retorcidas y, sobretodo, por la ridícula certeza de conocerlo, de acercarme a su mundo impenetrable.
Pero esto sólo yo sé, porque él en cambio no sabe nada, él no sabe que me fijo en la forma cómo dobla su pantalón, juega con su bigote escaso, cómo ríe o cómo camina. Él no sabe que si su manía es mirar profundamente a la gente y luego burlarse en su fuero interno, mi manía personal es el meterme en mundos ajenos, en especial donde no me llaman, donde no me quieren, donde nadie me ha permitido el paso, meterme en mundos como el suyo, un mundo ridículamente extranjero al mío y del cuál yo no debería saber absolutamente nada. Pero lamentablemente, y aunque él no lo imagine ni lo sueñe o lo pesadille, lo sé.

sábado

6.- Almas Grises, Philippe Claudel.


Almas grises tiene un aura de misticismo desde el comienzo, desde las primeras líneas te sientes dentro de una nube gris cuyos márgenes no están desdibujados por completo.
La novela se sitúa en Francia, en un pueblo limítrofe con la guerra, un lugar detenido en el tiempo, inverosímilmente ajeno al campo de batalla que se vive apenas unos kilómetros más allá.
Personajes indecibrables, herméticos. Un narrador que no conocemos sino hasta el final. Muertes naturales, muertes provocadas. Locos. Suicidios. Un asesesinato. Una bella niña. Sospechosos. Una condena. Injusticias. Y todo confabula con el paisaje gris, con el claroscuro de la duda, con el delgado vértice entre la vida y la muerte, entre lo que debería ser y lo que realmente es, entre justicia, valentía y cobardía.
.....El mensaje principal del libro y lo que lo mitifica lo entiendes recién al final, ¡torpes de nosotros que no lo vimos desde el título mismo!. Claudel juega con nuestras emociones, con nuestras simpatías a los personajes, con nuestros partidismos, con nuestras ganas de conocer realmente la verdad, nos embriga en tramas de sospechosos, nos conduce por sentencias dictadas sin proceso... pero la conclusión, la sentencia final y duradera es una, una tan simple, tan evidente: que nuestras almas son rematadamente grises.
.....Nada es lo que parece, nadie es quien parece, quien debiera ser, nadie es un santo o un pecador, un cabrón o un hombre de bien así sin más, no hay culpables e inocentes, no hay via sin muerte, ni muerte sin vida, no hay blancos ni negros... sino una extensa gama de grises que nos acercan al bien y al mal, en definitiva una extensa gama de grises que nos mantienen en suspenso entre cualquier extremo, que nos mantienen en los vérices y nos tientan a caer.
....Buen libro. Regular desarrollo, buena mística, buen final y excelente conclusión, excelente lección que está tan cerca nuestro que a veces nos es difícil vislumbrar. Pero como el libro lo dice, no puede ser ni bueno ni malo, ni negro ni blanco, sino gris, depende de uno en qué gama lo sitúa.

miércoles

diagnóstico médico

Mi escribir es un síntoma de melancolía.
¿Y a mí que me importa caminar sola de noche?
¿qué me importa que mis tacos resuenen en el pavimento desierto y las puntas de mis zapatos me abran el paso indómito y atolondrado?
¿qué me importa que los ojos se vuelvan amarillos y las pupilas felinas llenas de deseo?
¿qué me importa las bocinas que inoportunan mi andar?
¿qué me importa las luces que amenazan?
¿qué me importa mi sombra que se alarga hasta el infinito queriendo huir?
¿qué me importa que mis manos se retuerzan en los bolsillos?
¿qué me importa que la noche se detenga en mis mejillas y congele mi nariz?
¿qué me importa que los tacones se vuelvan agujas y se claven en mis pies?
¿qué me importa que mis pupilas se alarguen y caigan por entre mis pestañas?
¿que me importa que se vuelvan negras y caigan por el desfiladero de mi perfil?
¿qué me importa el camino de sal que desemboca en los labios?
¿qué me importa?
¿el miedo?
¿el crimen?
¿la sangre?
¿la ira?
¿qué?.

martes

Estimado Cupido:

Já, qué estimado ni nada, a estas alturas estimo más una tarde de jaqueca.

¿Y qué quieres que te diga pequeño infierno dorado?, ¡¡te has vuelto a equivocar!!.
No sé si fue poco clara con las especificaciones (aunque lo dudo, llevo 21 años intentando hacerte entender), la carta se extravió en el camino, necesitas lentes o simplemente tus neuronas no logran hacer conexión...
¿Qué parte de "quiero alguien que me quiera" no entendiste?,
¿qué parte de "se necesita un galán intelectual que quiera compartir conmigo rojos atardeceres, cafés filosóficos y una biblioteca borgeniana" no te quedó clara?,
¿y qué pasó con la parte de "quiero un ladrón furtivo de besos en el cuello"? ahhh, me equivoco, esa parte la comprendiste bien ... ¡¡¡pero olvidaste avisarme que el susodicho no venía con corazón incorporado!!! ¬¬

Ya estoy cansada de tu incompetencia, te debería demandar de indemnización de perjuicios por causarme una demencia temporal, un desquicio psicológico y otra resquebrajadura en el corazón. Es más debería aplicar yo misma el 395 del código penal, volarte esas alitas de las que estás orgulloso y romperte todas esas malditas flechas que disparas sin pensar.

Pero te digo una última cosa: si hay alguien más deficiente mental que tú soy yo, sí, leíste bien: yo. Porque a pesar de que una y ora vez tus flechitas de niño inocente bobalicón me han calado hondo en el desarmado corazón, aún sigo esperando la flecha correcta, aún sigo esperando al supuesto príncipe azul que me preferirá a mí antes que a Blancanieves.

Toma esta carta sólo como una advertencia.
Última vez que me la haces, última vez!!!

Se despide con cariño,

Una futura criminal.



Desafío de Embercita con muuuuucho retardo.

lunes

tu culpa

sentirme objeto
sentirme utilizada
sentirme nada
sentir que mis besos fueron robados, hurtados sin más,
hurtados sin decoro, sin risa ni llanto,
puro beso, puro uso, puro exceso.

Los conquistaste,
los avasallaste,
y presiento que fue pura estrategia
puro logro de macho orgulloso que entra sin permisos y exigendo ovación,
fue puro choque furioso
fue sólo lucha de la que esperaste salir jactante de victorias.
Pero ya no.
Ya no más.
Mis besos han tocado la retirada y mi cuerpo se negará a cualquier estratagema y contraataque.
Hasta aquí ha llegado tu absurda batalla,
hasta aquí han llegado mis besos y tus tropas.



Já! cómo se me pudo ocurrir que yo podía enamorarme.
JáJáJá cómo se me pudo ocurrir que alguien se iba a enamorar de mí.

domingo

5.- Lo Bello y Lo triste, Yasunari Kawabata


..Ya le había echado la culpa a Kawabata de mi estado de ánimo y de mis ganas de enamorarme... y es que en su libro el amor es una fuerza tan grande que simplemente te sobrepasa. ¿Es posible que el amor sea un lazo tan fuerte que, a pesar de que se estire por el tiempo, nunca se rompa?.
....De eso precisamente se trata "Lo Bello y lo triste" de un amor que sobrepasa matrimonios, que sobrepasa edades y que por sobre todo se superpone al tiempo y sale vencedor... pero que en el camino deja demasiadas víctimas. Un amor que es destructor, que es lo bello, pero que también es lo triste de la vida.
....De todos los personajes, el de Otoko Ueno es el que más llama mi atención, porque Otoko ama a Oki pese a todo, pese al tiempo, pese a lo mucho que la herido, pese a dejarla sola, pese a olvidar lo especial que es esa mujer a la que tanto tiempo amó, pese a compartir con el mundo una historia que debió haberse quedado en lo más íntimo de sus dos protagonistas. Me gustaría que no me llamara la atención precisamente Otoko, me gustaría aún más no entenderla, decir que es una mujer débil por no olvidar, que es una tonta, que es una cobarde por no dejar escapar el recuerdo... pero no puedo, porque la entiendo, porque pese a que no entienda el amor, sé perfectamente lo que es justificar a la persona que quieres, sé lo que es retorcer el mundo para que todo calce y para que él no quede como un villano, sé lo que es no poder dejarlo ir. ¿Cómo acabas con un recuerdo que se esfuerza por seguir vivo?, ¿qué haces si se presenta en tu vida el hombre al que amaste y simplemente revuelve todo a su paso?, ¿y si quiere escuchar las campanas de año nuevo junto a ti?. A veces la gente no se da cuenta cuánto puede herir, Oki la ha dañado, la ha dañado mucho , más que si la hubiese intentado matar con una daga, y lo que encuentro más trágico es que él no se da cuenta de aquél dolor (y si es que se da cuenta, simplemente lo ignora y se aleja, y después se acuesta con Keiko, qué atroz!). Otoko sigue siendo indescifrable, sigue siendo un misterio, como lo fue al inicio y al final del libro, ¿termina su amor al final, o es aún una fuerza poderosa imposible de romper?
....El resto de la historia es también magistral, la descripción es fascinante sin llegar a ser molesta, los paisajes, las tradiciones, los sonidos y colores hacen que te traslades al Japón de los años '60. Todos los personajes pueden llamar tu atención y cautivarte, todos tiene una historia en la que detenerse o identificarse, porque de cierta forma todos hemos sido la amante, el engañador, la engañada, la vengadora o el tercero que sale dañado pese a ser un inocente. El final es intrigante, inesperado, vacío sin llegar a ser molesto, ¿y qué sucede después de eso?, ¿qué pasa con Otoko, con Fumiko, con Oki o Keiko...? jamás lo sabremos.
.
....Esta novela es la última de Kawabata -ganador del Nobel en 1964- antes de su suicidio, ¿nos habrá mandado un mensaje a través de ella?, ¿qué habrá sido lo bello y lo triste de su vida que lo llevó a un fatal desenlace?, ¿habrá existido una Otoko en su vida o un Oki que persiste en hacerse recordar? No lo sé, pero creo que a través de este libro nos deja entrever que lo bello y lo triste de la vida es el amor.

lunes

Por favor... domestícame.


-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?

-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...

-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:
-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro.

Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.

.
.La idea de enamorarme sigue demasiado metida!. Dios! que se me pase pronto!!

sábado

Hace tiempo que no tenía tantas ganas de enamorarme y perderme en ojos, brazos y labios ajenos. Culpo del crimen a los atardeceres de otoño, a esa atmósfera naranja y dorada que me envuelve por las tardes, a las hojas que tiñen Santiago sin importar qué piensen los transeúntes, culpo a Márai, a Kawabata, a mi maldito instinto maternal y a las parejas que cómplices se pasean de la mano por la capital.
Espero que la locura temporal se me pase luego.

4.- Desayuno en Tiffany's, Truman Capote

...Holly Golightly, viajera, es un personaje simplemente irresistible, de esos que te embaucan y te fascinan con su encanto, belleza y simpleza; uno de esos personajes que al parecer no se toman la vida demasiado en serio, cuya mayor preocupación es el vestido que usará en la noche, el hombre que la llevará a cenar o los hermosas y carísimas joyas de Tiffany's.
...Siempre había querido leer el libro, esta novela corta que dio origen a la conocida película protagonizada por la no menos adorable Audrey Hepburne y si bien al principio no encontraba el motivo de su gran fama, al final terminó por convencerme.
...Hay dos formas de leer el libro (si alguien encuentra más, quede abierto a decirlo), una es tomárselo poco en serio, leerlo sin mayor crítica, dejarse seducir por Holly y sus locuras. La otra forma es intentar ir más allá, tratar de internarse en la crítica que el libro contiene. Holly crea su vida, de ser una niña regordeta llamada Lulamae, pasa a convertirse en esta chica desconcertante, que deja prendado a cualquier hombre, no tanto por su belleza física, sino por el encanto que derrama, por esa simpleza con la que camina a la vitrina donde brillan los diamantes... pero ¿es su vida tan simple?, ¿o ella ha forzado su vida a calzar con un modelo que a primera vista parece ser simple?. El libro fue escrito en una época en que la vida dejó de tener la importancia de antaño, donde Hollywood consumía a las chicas jóvenes, donde bellas mujeres coqueteaban y andaban de fiesta en fiesta sin mayor preocupación, ¿qué hay detrás de esas chicas? quizás lo mismo que hay detrás de Mrs. Golightly.
...Mucho más del libro no puedo decir, pero es una lectura amena, rápida y encantadora, sobretodo para las que nos metemos tanto en los personajes que por un momento nos convertimos en ellos, y puedo asegurar que no puede haber nada más delicioso que ponerse el little black dress de Holly, pasear por Nueva York, encantar a los hombres con el batir de las pestañas, hacer locuras por el central park y sobretodo, tomar desayuno en Tiffany's y convertirse en un brillante más de aquél lugar.

Algunas frases notables
- "No se enamore nunca de una critura salvaje, Mr. Bell.... No hay que entregarles el corazón a seres salvajes, cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen, hasta que se sienten lo suficientemente fuertes como para huir al bosque o subirse volando a un árbol, y luego a otro más alto, y luego al cielo. Así terminará usted Mr. Bell, si se entrega a una critura salvaje, con la mirada fija en el cielo".
- "...He comprobado que lo que mejor me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany's. Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así no podría ocurrirte nada malo, sería imposible, en medio de todos esos hombres con trajes elegantes, y ese encantador a plata y a billetero de cocodrilo. Si encontrase un lugar de la vida real donde me sintiera como me siento en Tiffany's, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato."

3.- La amante de Bolzano, Sándor Márai

...Pocos libros han causado una paradoja tan grande en mí como este libro de Sándor Márai, un suicida húngaro quien terminó con su vida en 1989.
...En “La amante de Bolzano” Márai toma un personaje literario conocido, pero más que eso toma un imaginario colectivo: Giacomo Casanova, “el casanova” por definición, el eterno amante, el que conoce más camas que ninguno y que no se detiene ni ante compromisos ajenos, ni ante la vergüenza, la Iglesia o la Inquisición.
...Lo revolucionario de Márai no es el personaje, tampoco los parajes o el conflicto mismo de la historia, es la forma de destrozar aquél imaginario, de pensarlo más allá, de presentarnos a un Casanova no en su gran esplendor amante, sino un Giacomo apátrida, despojado de su gloria, desterrado de su Venecia mítica, carente de brazos, camas o piernas que le ofrezcan lo que el denomina hogar. ...Márai no habla del imaginario, sino del hombre, del hombre concreto, terreno, débil y por sobre todo, de un hombre que cae presa del juego en el que se considera un maestro: el amor.
...
Dos hombre, una mujer y una huella imborrable en el tiempo”, así es como se presenta el libro al lector y la verdad es que mucho más no hay. Lo central del libro no son las aventuras del personaje, no son nuevas jugarretas, sino dos hombres: Giacomo como el eterno conquistador, la expresión máxima de la pasión y el sentimiento y El Conde de Parma, aquél casi anciano que venció el honor de Casanova en su tierra natal Venecia, el hombre que se arma con la razón y con el poder, el hombre que se ha quedado con la única mujer que el Casanova pudo llegar a amar: Francesca, la mujer. ¿
...Y cuál es aquella huella imborrable que se nos anuncia? Respuesta casi obvia, pero no por ello deja de ser tragicómica: el amor.
¿Puede llegar a amar aquél fugitivo del amor?, ¿puede llegar a amar el escapista profesional que conoce todas las artimañas, no tanto para seducir, sino para escapar, para no atarse a nada, para no encontrarse dos veces en los brazos de la misma mujer? ¿puede llegar a amar a otra más que a sí mismo?.
.
...Ahora, he aquí mi contradicción, mi paradoja, mi incapacidad para decidirme si el libro me ha gustado o no. Este libro en buena parte es todo lo que aborrezco; no me gustan las novelas de amor, no me gustan los libros que describen el sentimiento y la entrega amorosa casi con cursilería, que acumulan monólogos sobre la grandeza de un sentimiento que nunca he llegado a conocer.... que nunca he llegado a conocer. Ese es mi punto. No entiendo el amor, no alcanzo a entender sus límites o falta de ellos ¿puede el amor ser una huella tan poderosa?, ¿puede traspasar cárceles, matrimonios, tiempos y lugares?, ¿puede el amor vencer incluso a aquél que siempre se le escapó entre las manos?. Y las respuestas a estas preguntas no hacen más que asustarme, porque en el fondo, me veo reflejada en Giacomo: vivo escapando de un sentimiento que no creo que a mí me sea posible experimentar, vivo huyendo de las posibilidades, vivo en constante fuga del amor. ¿Terminaré como Giacomo? ¿terminaré sola, carente de toda gracia, con la certeza de que pude llegar a amar y pude llegar a ser amada, pero huí?.

...No puedo entender el amor sin haberlo vivido, no puedo entender un libro cuya base y mayor fuerza es el amor si yo no hago más que escaparme de él, si nunca he hecho un real esfuerzo por conocerlo y experimentarlo. El amor, el verdadero amor entre un hombre y una mujer es una entrega demasiado grande que me es imposible comprender ...y mientras no lo viva, creo que no me es posible lanzar un juicio de valor sobre este libro.
...Quizás algún día ame y comprenda todo, quizás un día el amor también me atrape en mi frenética huida, quizás un día ame tanto a un hombre como para que su huella sea un condicionante de todo lo demás, y quizás, sólo quizás ese día ría tanto como Balbi.

.
.
Algunas citas que me parecen memorables:
- “El amor transcurre en dos escenarios sobre los que se recita el gran dúo y ambos son infinitos: la cama y el mundo
- “Has de entender que no pronuncio las palabras ‘te amo’ ni con ternura ni con ilusión . No, más bien las pronuncio con ira, gritándotelas, echándotelas en la cara como si fuera una acusación o una orden. Te llamo a declarar como un juez, te amo, y por lo tanto te juzgo. Te amo y por lo tanto exijo que seas valiente. Te amo y por lo tanto te recreo, (nótese: te Re-CREO, genial!) te arrastro conmigo, y aunque estuvieras tan fijo como una estrella en el firmamento, brillante como un diamante, te llevaría conmigo, te sacaría del orden del cosmos, de tu ley y de tu género artístico, como tu lo llamas, porque te amo. No te estoy pidiendo nada Giacomo: te estoy acusando, te estoy acusando de un delito de sangre”.

miércoles

2. Trilogía de Nueva York, Paul Auster

Es la primera vez que leo algo de Auster y la primera vez que leo un libro que se pueda decir detectivesco propiamente tal…por lo tanto, mi noción y acercamiento a La Trilogía tiene que ser más bien novato.
Pero no por eso me llamó menos la atención.
Los temas y lugares de Paul Auster son mis favoritos. Me recordó a los escalofriantes laberintos de Borges, a las tramas complejas y circulares de Cortázar. Porque Auster hace lo que precisamente intentamos hacer todos los que osamos tocar una pluma: crear. Crear y destruir. Tener el poder en nuestras manos y estrujar la realidad hasta donde no se creyó posible, aquel poder constructivo y destructivo, que a través de una vertiginosa pluma va re-creando el mundo, re-nombrando las cosas y presentándolas ante nuestros ojos como algo totalmente nuevo.
En los tres cuentos Auster nos lleva hasta el inicio mismo de la locura, del desquicio. El mundo se enrosca, se contradice, se excede… poro a la vez nos seduce, nos llama, nos tienta a meternos en sus recovecos, en sus laberintos, en sus callejones sin salida.
El comienzo del primer cuento (Torre de Cristal) es simplemente fenomenal, de no haber tenido ese comienzo no me lo hubiese devorado el libro con tanta ansia. La mezcla de personajes es cautivante, ¿quién es quién? ¿Qué te hace ser quien eres? ¿Es acaso el nombre de las cosas las que las hacen ser lo que son?, ¿Es acaso tú nombre el que te hace ser quien eres?... las preguntas de mi cabeza, la relatividad del mundo que se estira como un elástico es impactante. Rescato y vanaglorio la conversación entre Paul Auster y Quinn referente al Quijote: maestra, simplemente maestra.
Admito que el segundo cuento (Fantasmas) lo leí casi con desgana en su primera parte, pero las últimas páginas no las podía parar. Nuevamente Paul Auster nos pone de frente ante la dicotomía humana, ante la falta de sentido de la vida, ante la idiotez, la búsqueda, la destrucción de los personajes, la corrupción de la vida.
Sin embargo no es sino en La habitación cerrada donde el juego psicológico se lleva al extremo y Auster nos demuestra su genio creador y destructor. Todo se confunde, se mezcla, se bate, se revuelve, ¿y al final? Nada. Al final sólo hay luz. La realidad creada en los anteriores libros simplemente se despedaza, se mastica y se escupe. Y volvemos al principio, y volvemos a preguntarnos ¿quiénes somos?, ¿somos quienes creemos que somos? ¿Qué es lo que nos hace ser quienes somos? ¿Quién no nos asegura que sólo somos una ridícula parodia de un escritor que nos escribe cansado?.
Si me cabe una sola crítica a Auster son sus finales. No malos, pero sí imperfectos para la tensión a la que nos ha llevado durante el resto de la narración… ahora, quizás no son finales poco perfectos, quizás esa sea la última ironía del autor, porque los finales son tan abiertos que es uno quien tiene que convertirse en detective y buscarlo como a un fugitivo. Porque en definitiva así es toda “La trilogía de Nueva York” en su esplendor: un libro inalcanzable, inabarcable, insondable. Un libro que se escabulle de las manos, que se fuga, que se oculta y que por sobre todo nos deja deseando más.

The Scientist

Tengo el CD hace más de 5 años, he visto el video unas 50 veces, he escuchado esta canción como un millón, la he cantado similar número de veecs... y recién ahora la entiendo.

viernes

Verdaderos crímenes






Se supone que este espacio es para evadir la realidad. Se supone que es un escape, una fuga, una ventana hacia dentro de mi mismo mundo y no hacia afuera. Se supone que no es un lugar para discutir, para criticar la realidad social, ni intentar entender el mundo que a veces simplemente es incomprensible. Para eso existen otras instancias. No soy una persona que se esconda de lo que sucede a mi alrededor, que cierre los ojos ante la injusticia o que pueda evitar que mi corazón salte cuando algo es tan malo que simplemente no debería pertenecer al mundo "de verdad".
.Se supone. Pero hay veces en que la realidad te mira de frente con sus ojos negros, te mira insidiosa, te ataladra, te quema y por más que quieras, simplemente no puedes apartar tus ojos de aquello que preferirías no ver. Esa cruda realidad entra por cada uno de tus poros y sólo así comprendes que el mundo no es tan limitado como el tuyo, que hay gente que sufre más allá de cualquier límite racional, que hay gente a la que la injusticia despedaza, que hay gente que no tiene que comer, que no tiene que vestir, que no tiene esperanza y que ha perdido toda fe en un camino que se muerta vertiginosamente oscuro.
Encontré estas fotos y simplemente me remecen. Las subo como un pequeño recordatorio de que mis crímenes no son los monstruosos, no son los que destruyen la humanidad, no son los que atentan contra todo lo que "debiera ser"... porque hay crímenes que no están inconclusos, que van contra la vida, contra la dignidad y contra todo derecho que pueda tener la persona. Hay crímenes que simplemente son imperdonables.
.
Fotos de James Natchwey, de los distintos desastres del mundo Rwanda, Irak, etc.

martes

1. Tokio Blues, Haruki Murakami.

...Hay veces en que lees un libro y se convierte en uno de tus favoritos. Te encanta. Te atrapa. Te conmueve y embriaga. Y la mayoría de las veces puedes decir por qué: porque es tu escritor favorito que nunca te defrauda, por la magistral pluma del autor, por los temas que son tus preferidos, por los personajes extraordinarios…
...Nada de eso me sucedió con “Tokio Blues”, no está dentro de mis parámetros de predilección. Pero alto. Tokio Blues se acaba de convertir en uno de mis libros favoritos.
...Murakami atrapa, pero con una fragilidad que incluso llega a asustarme, como si una mariposa distraída fuese atrapada por un cazador. Me habían advertido del efecto Murakami, pero no lo creí cierto. Qué equivocada estaba, porque una vez que lo experimentas, una vez que se cala en tus huesos, que tus manos recorren ansiosas sus páginas, que se hunde en tus retinas, ¡hombre!: estás perdido.
...No voy a describir la historia, porque sólo se entiende leyéndola. Desde lejos sólo son lugares comunes, tiempos comunes, personajes comunes, imperfectos, descompuestos. Lo que me llamaó quizás más la atención es la idea de “estar perdido”, “estar vacío”, en el mundo, idea magistralmente explotada a lo largo de las casi 400 páginas. En Tokio Blues los personajes están perdidos, en una búsqueda angustiosa por encontrar lo que fueron, lo que son y en lo que se convertirán… una búsqueda no de la felicidad, no de un espacio en el mundo, no de la justicia, sino una búsqueda de mismo ser humano.
...Y esa búsqueda se traspasa a nuestra piel, se hace propia y sin darnos cuenta somos Watanabe. Un Watanabe que no tiene contenido propio, sino que forma su vida a través de sus encuentros con otros personajes, a través de relatos ajenos, a través de hechos, pero no de sentimientos o de pensamientos propios. Porque Watanabe somos nosotros. Porque lo que hace Murakami (sin entender cómo) es meternos dentro de su novela, dentro de la piel del personaje principal y entonces no es Watanabe el que se pierde y busca, somos nosotros, como somos los que se extasían, los que esperan, los que se angustian, los que prejuician, los que escuchan, los que lloran, los que se sienten solos… los que se pierden en una canción, en un sanatorio en las montañas, en un tejado observandu un incendio o en una librería en penumbras.
...Más allá de ser un Best-seller, Murakami tiene mérito, tiene pasta, tiene genio. Porque sólo un genio nos traspasa la historia a nuestro cuerpo, sólo un genio puede hacer que después de leer el libro no seamos nosotros los que caminamos por las calles frías de este Santiago hambriento, no seamos nosotros los que vemos, sentimos y pensamos… sino Murakami.
.
.
.
El título original del libro es "Norwegian wood" haciendo referencia a esta canción de los Beatles (inexplicable traducción).
.
.

Desafío 50

Hace ya un tiempo escuché de un desafío que me pareció interesante: leer 50 libros en el año.
Tengo escasa fuerza de voluntad así que de plano deseché la idea, sinembargo después le di varias vueltas al asunto y finalmente me animé... pero como buena abogada, me inventaré un resquicio legal, porque 50 libros más mi estudio serán imposibles.
Así que mi desafío será modificado: 50 momentos artísticos al año, lo que incluye: libros, teatro, ballet, exposiciones, conciertos clásicos, algunos contemporáneos e incluso cabe la posibilidad que me anime con películas de cine independiente que usualmente descartaría.
So. Que empiece la función. Con sus 50 momentos. Con sus 5o entradas. Con sus 50 comentarios e impresiones.

lunes

18,5,9: Cinema Paradiso



Besos. Intantes eternos. Pecados de labios. Momentos íntimos. Robos maliciosos. Crímenes Inconclusos.

domingo

17,5,9. Adiós al poeta.

A Mario Benedetti.

Ha muerto el ruiseñor que me ha despertado con una sonrisa cálida tantas mañanas.
Ha muerto un compañero fiel, que me ha hecho temblar, que me ha hecho reflexionar, estremecerme, emocionarme hasta el punto de la risa y el llanto.
Ha muerto uno de mis más queridos amantes, uno de mis más estrategas cómplices, el único que nunca me defraudó, el único cuya palabra podía hacerme dormir aún entre truenos y relámpagos.
Ochenta y ocho años la muerte no pudo sobre tu prosa y sobre tu verso, y ahora envidiosa de tus palabras te ha llevado para que sólo ella pueda escuchar tu recital en su oído, se ha cansado de compartirte con nosotros, la muy celosa.
Pero ni la tierra que echen sobre tus huesos. Ni el fuego que queme tu cuerpo podrá evitar que mis dedos temblorosos sigan profanando tu verso.
Quizás ninguna palabra podrá salir ya de tu boca, pero sin duda el eco de las que cantaste seguirá escuchándose hasta el infinito.
Y yo me quedaré ahí, intentando acurrucarme cerquita de tu corazón que ya no late de sangre, pero que seguirá latiendo en casa uno de tus fieles lectores cuando te lean, cuando te rían y cuando te lloren.
Hoy está de luto la poesía y hasta mañana, porfavor no toquen mi puerta

martes

Romeo+Julieta






Fragonard




No me gusta el rococó. No me gusta su pompa, sus detalles, su confusión, su intención de mezclarse con la naturaleza y su cierta altanería. No me agrada que sea catalogado de femenino. Ni que tenga esa estúpida pretensión de volver a lo instintivo cuando la verdad es que no puede más de sobrecargo, de vuelos, de encajes, de coquetería fantasiosa rayando en lo cursi.
Pero hay algo en Fragonard que me cautiva, un placer oculto que me produce espiar la intimidad de estos personajes llenos de majestuosidad, llenos de control y soberbia en la vida, pero tan instintivos en lo que al amor se refiere. Me agrada la tensión y la seducción que se produce en estos cuadros, tan sutil, tan ambigua, tan caótica y cómplice. Un erotismo embriagante, que no se mete de golpe sino que va cautivándote lentamente, disfrutando de la catarsis orgásmica que se produce sólo una vez que te dejas llevar por la historia, cuando dejas de ser espectador, y te conviertes en la chica columpiándose, en la mujer que acaba de quedar encerrada por culpa del cerrojo, o en quien le acaban de robar un beso furtivo...
¿Qué pasará después? eso queda a la imaginación.

5,5,9: SIGNS.

Simpre creo tener buenas excusas para dejar este rincón de lado, pero ahora no hay ninguna... no hay nada que cubra mi desgana o mi falta de inspiración.
Por mientras sentada, espero y deseo, pretendo dedicarme a recordarme algunas cosas que encontré en el camino, alguno de esos tesoros que se han ido acumulando y que más de una vez me han sacadado una sonrisa cuando ni siquiera el otoño y el frío podrían hacerme revivir.



leloveimages

viernes

Cupido...¿estás ahí?

lunes

Otoño, tanto te esperaron mis labios.

Amo el otoño,
sus colores, sus aromas y sus formas.
Amo ver las nubes jugar en el cielo, inconscientes de su belleza y encanto,
Amo escudriñar la paleta de eternos cafés, verdes y anaranjados, que coquetea caprichosa en cada árbol,
Amo el aroma del otoño, esa fragancia dulce y sutil, que no embriaga, que no confunde, pero que definitivamente seduce,
Amo aquella brisa que se cuela por los rincones de mi piel, erizándola y haciendola temblar de excitación,
Amo el placer secreto de oir crugir las hojas bajo mis pies,
Amo envolverme con el viento y dejarlo acariciar mi cabello,
Si las estaciones fuesen hombres, el otoño sería mi amante.

miércoles

23,3,9

¿te enojarías si te pido un beso?

lunes

Blind

Y si quieres que lo admita, lo vi venir.
No podría decir que fue un momento preciso, pero cuando dejé de ver las estrellas en tus ojos y preferí jugar con un calidoscopio que detenerme en tu pupila, lo supe.
Dejé de sentirme especial y las mariposas se fugaron poco a poco de mi estómago.
Supe que algo cambió cuando dejaste de sumergirte en mi cabello, cuando tus dedos dejaron de recorrer mi espalda o cuando mi garganta dejó de extrañar tus besos.
Tus labios dejaron de ser pozos infranqueables, y me di cuenta que eran meros labios, sin sabor a guinda como creí cuando todo comenzó.
Las rosas ya no entorpecían mi día, sino que sólo estorbaban sobre la mesa, olvidadas, marchitándose, como yo, como tú, como nosotros.
Los minutos juntos dejaron de volar, y ahora nos torturaban caminando junto a las tortugas, deteniendo dolorosamente su paso para reposar al sol y arrastrarse por la arena.
Tu perfume huyó de mi cuello. Decidió primero alojarse en mi almohada, pero después de eso, incluso desde allí se evaporó.
Los planes futuros se dieron a la fuga y nuestros perros imaginarios se suicidaron por el balcón, nuestros niños volaron de nuevo a su estrella y de pronto un futuro que parecía tan perfecto se fraccionó sin posibilidad de reparación alguna, como cuando rompes un cristal.
Nuestros besos eran inútiles, incluso regarlos entre las flores del jardín hubiera sido más productivos. Hacer el amor pasó a ser una obligación, por que tú no querías hacerlo conmigo, ¿verdad?. Cuando dejamos de enredarnos en las sábanas y tú comenzaste a salir, y a emborracharte y a irte de juerga sin importarte acariciar mi cadera, la pequeña y tortuosa sospecha se volvió certeza.
Y tú ya no me querías.
Y tú ya no me amabas.
Y yo tampoco.
Y no sé por qué dejamos que el tiempo nos entretuviera tanto tiempo, no entendí cómo quisimos escapar de la luna con sólo cerrar los ojos, cómo intentamos tapar el sol con el pulgar. No entendí cómo fuimos tan ciegos como para decidir con tanto retraso este punto final.

Se suponía ser un reto sobre la CEGUERA, pero no quise ser tan evidente... aunque admito que quizás fui demasiado sutil. Cambié a última hora la entrada original (que sí tenía lista cuando estaba dentro del plazo), la subo cuando sea el momento.

domingo

Lo que no sentí

A Javier.
-
¿Y qué hubiese pasado si el cariño que siento por ti no hubiese sido meramente amistad?, ¿qué hubiese pasado esos “te quiero” que más de una vez te dije hubieran sido una declaración de amor?. ¿Estarías ahora lejos?, ¿habrías tomado la decisión que ahora marcará tu destino y separará nuestros caminos?... ¿estarías ahora donde estás?.
¿Donde estaríamos si hubiese aceptado tus salidas y tus regalos, si te hubiese tomado de la mano o si te hubiese besado?.¿Hubiésemos sido cómplices... amantes quizás?.
Si entonces hubiese sentido más que amistad, quizás hoy estaríamos juntos, quizás hoy no te echaría tanto de menos, quizás el lunes te vería en clases y me reiría de tus retos y de tus celos de hermano mayor. El sábado no hubiese llorado tanto ni hubiese tenido que manejar hasta Melipilla para darte un adiós.
Ay!, si hoy estuviésemos juntos planearíamos el próximo San Alfonso, estaríamos metidos a concho en el Cade y este año sí saldríamos la pareja de generación, la eterna pareja, la eterna promesa.
Discutiríamos por todo, pero tú me consentirías (me imagino los chocolates, las flores, los helados y cualquier otro detallito que me haría feliz) y yo finalmente terminaría perdonándote y queriéndote aún más; en cambio si tú te enojaras conmigo, yo te haría pucheritos, sé que lograría cualquier cosa con una de esas miradas que estaban reservadas sólo para ti.
Me defenderías frente a todos y estarías orgulloso de mi, serías el hombre más celoso del planeta y yo sólo me reiría, porque nunca entendí cómo podías ser tan paranoico.
Te reconozco que quizás las pruebas serían un desastre, ¿quién más nerviosos que nosotros?... pero al menos sé que tú me calmarías, me dirías que me callara porque yo sé que sé, me entregarías tu rosario para que lo apretara fuerte y serías el único que me esperaría en la sala, porque tú nunca dejabas que diera una prueba sola y siempre te quedabas cuando nadie más lo hacía, calmándome y dándome una mano sudorosa cuando era necesario.
Te aseguro que te reirías de mis locuras, de mis planes, de mis conversaciones femeninas y de mis ganas de salvar el mundo; probablemente te burlarías de mis miedos y me ayudarías a superar mi inseguridad.
Si quizás entonces hubiese aceptado tus chocolates, hoy estaría comiendo otra caja, sé que también me hubieses regalado flores y me hubieras invitado a tomar helado a una de las mil y una picadas que sólo tú conocías. Si te hubiese amado, probablemente ya conocería todo Santiago y me jactaría de no perderme en sus infinitas calles y recobecos, podría decir que fui al hoyo y que me tomé un terremoto y una réplica hasta que me hubieras tenido que llevar a rastras del lugar.
¿Y más adelante?, ¿te imaginas la posibilidad de que hubiéramos terminado juntos... para siempre?. Já ¡te aseguro que en el matrimonio tú habrías estado más nervioso que yo!. Sé que habrías sido un excelente padre, que consentirías a tus hijos y que cuidarías cual perro guardián a tus niñitas. Probablemente hubiéramos viajado mucho, pisado tierras vírgenes y descubierto nuevos parajes...
Hubiese sido bonito amarte de verdad y envejecer contigo.
Si te hubiese dado una oportunidad quizás hoy ni siquiera pensaría en la posibilidad de perderte, porque tú me conociste, y me quisiste tal como era y yo no entiendo cómo entonces, en ese instante en que te abrí mi vida no te abrí también mi corazón.
Pero nada de es pasó y estas palabras son sólo imágenes que nunca fueron y nunca serán.
-
Te quiero, sólo que no de la forma en que quizás te debí haber querido.

miércoles

Nueva Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

¿Y qué se supone que vas a hacer ahora que tu estrategia ha funcionado? ¿y qué se supone que voy a hacer yo?. Vuelves a ganar, ¡ja! vuelves a lograr lo que buscaste: ser imprescindible.
No sé cómo, ni en qué momento, ni con qué pretexto te dejé hacerlo... No medió invitación previa y no tengo ni la más puta idea cómo te has vuelto a colar en mi vida, en mi corazón; tampoco sé cómo de un día a otro me has hecho necesitarte y de un día para otro has dejado todo de nuevo patas arriba y yo de nuevo esté primera en la competencia de patetismo.
¿Y qué gano yo? ¿y qué pasa conmigo si quiero revertir tu táctica? ¿y cómo lo hago para echar abajo ese puente indestructible? ¿y cómo destruyo el pretexto de tu afán de hacerte necesario?.
A veces pienso que lo mejor sería cortar todo de raíz, que lo mejor sería dejar de mirarte, dejar de aprenderte, dejar de escucharte... borrarte de mi recuerdo, sacarte de dentro con un sacacorchos, y quizás urdir un simulacro en que tú ya no me importes, en que yo ya no te necesite, de ese modo correr el telón, crear un abismo que sea ya imposible de saltar.

sábado

lelove


Sigo siendo culpable de disfrutar este tipo de fotografías, sigo siendo culpable de robar esos fragmentos de historias ajenas que provocan que unas cuantas mariposas se revuelvan en mi estómago preguntándome cuándo va a ser mi turno de ser amada de esa manera.
leloveimage

viernes

Lo que soñé ayer.

¿Sabes? Estaba equivocada, sí pude soñar contigo anoche (puedes anotar un punto a tu favor)… pero fue un sueño extraño: no hubo sonrisas, no hubo bailes, mariposas ni estrellas que regalar. Hubo palabras, cientos, miles, millones de palabras, pero de esas que no llegan a tus oídos sino que pasan directo a tu corazón, de esas que se acumulan en tu pecho y lo oprimen, compitiendo con el aire y cerrándole el paso insidiosamente.
Ayer dejé que el pasado me atrapara, ¡ya no quise seguir corriendo!, estaba cansada de intentar escapar. Y el pasado me cogió fuerte, me hizo mirarlo directo a los ojos mientras apretaba mis hombros para obligarme a no ceder, para enfrentarlo y terminar una inútil y desenfrenada carrera que no tenía razón ni fin.
¿Y sabes? Me di cuenta que no tenía sentido escaparse del pasado, porque el pasado es eso… sólo pasado, y por más que me empeñase en traerlo de vuelta él no pretendía volver.
Te lo concedo; me siento bastante estúpida en este minuto, corrí hasta el cansancio y me tragué el cuento de querer volver hacia atrás, ¡y lo peor! Me creí el cuento de que el pasado quería ponerse enfrente. Tonta. Tonta. Mil y una veces tontas. El pasado nunca quiso volver, tú nunca quisiste volver… tú nunca quisiste soñar conmigo, nunca quisiste regalarme las estrellas y la luna, nunca quisiste leerme el principito o siquiera bailar.
¿Te digo lo que más me duele? Haberme creído especial, haberte creído cuando tú me hacías creer que era especial… porque era eso, sólo me lo hacías creer, nunca lo fui realmente. Y saber eso ahora me duele, y me ahoga, me sofoca, extingue, angustia, mata…
Te vuelvo a repetir que me siento infinitas veces estúpida, tienes otro punto a tu favor, lograste lo que siempre buscas, concretaste tu estrategia, te necesité, me domestiqué y me convertí en una más, ¡en alguien que no es especial!
Como te podrás haber dado cuenta, lo que soñé ayer no fue muy parecido a lo que pensé que iba a soñar, ni siquiera estoy segura de que haya sido sueño, porque no suena como uno, ¿verdad?
Lo único bueno de mi “sueño” fue que finalmente cerré una herida que estúpidamente tenía abierta hace tiempo, espero que ahora pueda cicatrizar bien. ¡Ah! sí, también hay otra cosa buena: que al fin voy a poder descansar del pasado, que ya no tendré que seguir corriendo sino que caminaré sabiendo que él está ahí atrás en alguna parte, en cualquiera, pero lejos de mí.

martes

Lo que voy a soñar mañana.

Mañana voy a soñar contigo.
Voy a soñar que me tomas fuerte de la mano y que no me quieres soltar por más que yo trato de safarme; voy a soñar que me regalas las estrellas, la luna también si es que su dueño me la presta un rato.
Voy a soñar que el pasado no existió y que tú te hundes en mi cuello como solías hacerlo y que yo juego con tu cabello. Voy a soñar que esta es la primera vez que nuestros labios se encuentran y que las mariposas que salen desde mi estómago nos envuelven en un manto colorido y nos hacen olvidar el ayer, el hoy y el mismísimo mañana. ¿Te cuento un secreto? Voy a soñar incluso que recuerdo nuestros besos furtivos en los semáforos o en la biblioteca.
Voy a soñar que no existe nadie más que tú y yo, que nadie nos asecha desde el pasado, ni siquiera el pasado mismo.
Estoy segura que soñaré que hablamos de Platón, de Kelsen o de Ugarte y que pediremos un Tom Collins y un Cosmopolitan en su salud, voy a soñar que me enseñas como siempre lo haces, que me sorprendes, que me deslumbras, que hablamos de la columna del Mercurio y quizás soñaré que me cuentas tus últimos proyectos mientras yo sigo intentando con todas mis fuerzas no crecer.
Pretendo creer que no tienes celos de nadie y (si quieres saberlo) te cuento que voy a fingir que no me importa que de hecho estés o no celoso, porque tú sabes que me importa, y que me estremece, y que me asusta.
¿Sabes? Voy a soñar contigo sin pecados ni culpabilidad, sin tener miedo. Soñaré que nos reímos y que por tercera vez logro obligarte a bailar, voy a inventarme que bailar es ahora más fácil que respirar, hasta que los pasos se nos hagan tan pesados que finalmente terminaremos volando y yo te diré "lo sabía" porque yo sí sabía que algún día iba a volar... y tú siempre te empeñabas en reirte de mis locuras. Y mientras volemos quizás escuchemos Coldplay, U2, nos riamos con el sarcasmo de House y leamos juntos el principito por primera vez.
Eso voy a soñarlo mañana, hoy no. Hoy sólo dormiré sabiendo que entre nosotros el mañana no existe, hoy soñaré que mañana sueño contigo, y con tus manos, tus pasos de bailes y tu sonrisa... porque te juro que mañana no puedo soñar contigo, me asusta hacerlo, ¡sé que no tengo que hacerlo!, esa racionalidad que nubla mi emoción me lo prohíbe de forma tajante... porque el pasado existe, el pasado duele y apuñala, el pasado me pisa los talones y no lo puedo ignorar con intentar taparlo o camuflarlo.
¿Este es un adiós?.
No sé, por la misma mierda no sé.

Lo que no me atrevo a decirte en persona.

Jueves 12 de Febrero.
- Te quiero
- No me conoces, no puedes quererme.
- Conozco tus defectos, con eso me basta; las cosas lindas puedo conocerlas en el futuro.
- ¿Mis defectos?
- Sé que eres cabezadura, que eres insegura y quizás demasiado soñadora como para mantener tus pies mucho tiempo en la tierra; sé que vas por la vida alzando el pecho, pero que en verdad te mueres de miedo a cada paso que das; sé que odias tomar decisiones porque siempre tienes miedo a equivocarte; sé que quieres agradar y que sonríes muchas veces sin querer hacerlo; sé que intentas ser perfecta... pero ¿sabes lo que me gusta de ti?: es que no eres perfecta.
- No lo soy, nunca he querido serlo (...) ¡No te rías! Es verdad.
- Perdón, es que me causas demasiada gracia... siempre tienes que tener la razón.
(...)
- ¿Qué? ¿Te comieron la legua los ratoncitos en los que crees?, ¡a mi no me convences con tus pucheritos!. Entonces, ¿vas a admitir que me quieres también?.
- No te quiero como tú quieres que te quiera. Te quiero como amigo, no como amante, no quiero que tus labios recorran mi cuello, quiero que sostengas mi mano y me prestes tu hombro para llorar.
- Puedo ser ambos.
- No, no puedes
- ¡Deja de limitarte!, ¡deja de racionalizar demasiado las cosas!, ¡siente!, ¡despierta!, ¡vive!. ¡¡¡Ama!!!
- ¡No quiero amar!
- ¡Porque te da miedo!
- No afirmes cosas que no sabes
- ¿Que no sé?, sé que te da terror, sé que temes que recorra tu cuerpo, sé que temes abrir tu corazón, sé que eres demasiado insegura, ¿qué cresta quieres ahora?. Ándate a la mierda.
- ¿Qué?
- Eso. Ándate a la mierda. Porque por primera vez tienes a un hombre dispuesto a quererte, a amarte y tú me lo prohíbes, te lo prohíbes a ti misma.
(...)
- Dame una razón. Una de esas que te gustan a ti, bien lógicas bien pensadas y poco sentidas, con mucha cabeza y poco corazón, ¿qué me dices ahora?, ¿le gané por primera vez a tu maldita intelectualidad?.
- Quizás le ganaste a mi intelectualidad, pero no te has ganado mi corazón. No te quiero, y no sé por qué no te quiero... quizás no es que no te quiera a ti, es que no me quiero a mi misma... y eso me impide amarte. No se si es otro auto-boicot, no sé si es negación, pero no sacaría nada con engañarte y engañarme. No puedo quererte, no puedo amarte, no puedo caminar contigo de la mano y dejar que me beses. No. No. No. N...
...
..
.
¿Continuará?.

Declaración de culpa

Me declaro culpable de no ser una criminal.
Hace demasiado tiempo que tenía botado este rinconcito, pero como siempre, creo tener buenas excusas: vacaciones, trabajo y el pasado que me pigue pisando los talones (por poco y no tengo tiempo para respirar y seguir escapándome de él).
Además, hay una razón que creo supera todas las demás: estoy seca, literariamente hablando, no sé qué decir y tampoco quiero escuchar lo que los demás dicen. No leo. No escribo. Y hay veces que hasta me arranco de pensar.
Me siento como Alonso Quijano despertando de su sueño y llamando a todos a su lecho, siento que el sueño se me desmorona, los colores se destiñen y gotean sobre las sábanas blancas y algo roídas; siento que estoy perdiendo mis molinos, que perdí a mi Sancho, que Rocinante ya no es un corcel y que ya no sé cómo amar a Dulcinea... nunca me había sentido tan mundana, tan llena de mundo y tan vacía de fantasía. Nunca había tenido los pies tan clavados en la tierra firme, ni siquiera mis ojos quieren desprenderse del suelo en que estoy enterrada. Tengo miedo ¿y si creo raíces?. ¿Y si nunca más me vuelvo a creer caballero andante o damisela en peligro?.
Estoy perdida. Sin mapa. Con los ojos vendados y el corazón con agotamiento de latir. No siento el pulso en mis muñecas y el tic tac de mi cabeza me amenaza con dejar de funcionar. ¿Y si no quiero crecer? ¿Y si no quiero quedarme en este mundo tan, tan, tan real en el que estoy?, ¿encontraré el camino a nunca jamás?, ¿encontraré el camino amarillo?, ¿encontraré el camino que se aleja de La Mancha?.
No quiero ser inocente y no soñar, no quiero exculparme de mis letras, no quiero que me den libertad condicional o perpetua de mis mundos de nubes... ¡quiero seguir siendo culpable!

jueves

Ah, el pasado.

Lo peor acerca del pasado es precisamente que es nuestro pasado, siempre estará allí no importa cuanto lo neguemos, cuanto nos odiemos por esas decisiones que tomamos en algún momento de nuestras vidas o cuanto lo añoremos. El pasado es nuestra historia, nuestro camino recorrido y sin importar cuan adelante mires siempre estará allí; siempre detrás, siempre a una simple mirada por encima de nuestro hombro.
¿Cuántas veces no hemos querido retroceder y cambiar algo? De seguro que miles: malas decisiones, cosas que pudieron hacerse mejor, momentos que pudieron disfrutarse más intensamente, haber aprendido más, haber luchado más, haber amado más... ah, el pasado, aquél amigo (o enemigo, depende el punto de vista) que siempre estará allí cuidándonos las espaldas (o bien haciendo un molesto peso extra)... Entonces, reafirmo: lo peor acerca del pasado es que es nuestro pasado, es algo que no podemos cambiar no importa cuán duro intentemos. Sin embargo - y aunque no sea lo peor - hay otras cosas malas acerca del pasado, una de ellas es cuando se nos intenta reaparecer en el presente, cuando como un niño molesto nos empieza a tirar de las mangas o del vestido recordando que está allí y reclamando nuestra atención. Otra de las coas malas es no saber qué hacer con él... es decir, ¿lo guardo en el cajón de los recueros?, ¿lo escondo para tenerlo siempre presente?, ¿cierro el círculo y lo dejo atrás?, ¿lo convierto en mi presente?.
El pasado apesta, ¡apesta! porque no se puede borrar, porque no sé que hacer con él, ¡Dios!, ni siquiera estoy segura de querer hacer algo con él.
Ahora, lo mejor del pasado es que es pasado, y que con una nueva decisión podemos sacarlo de nuestro presente e intentar hacer lo mismo con nuestro futuro; ahora, cuando digo sacarlo no me refiero a "borrarlo" porque - como he repetido- siempre estará allí, con sacarlo me refiero a tomar una decisión radical: hacerlo pasado pisado vs convertirlo en presente. Al fin y al cabo el pasado está compuesto de decisiones y sólo basta una decisión más para resolver qué hacer con él... sólo que esa decisión es tan, pero tan difícil. Entonces, ¿otra cosa buena acerca del pasado?: que puedes dejarlo atrás, que puedes crecer a partir de él, que puedes ser mejor y en el presente - y futuro- tomar mejores decisiones.
So... ¿quién me puede avisar cuando esté lista para dejar todo el pasado atrás?.-

viernes

arte callejero.





Crímen del que me declaro totalmente culpable: adicta al arte callejero, a los graffity, a los stencil, a los mosaicos, incluso algunas simples firmas.
Me encanta su forma de expresión, muchas veces de crítica social, que al estar tan expuestos llegan a la médula espinal de los transeúntes.
Por muchos es criticado, visto como un atentado a la propiedad privada... la verdad es que yo trato de ver más allá, de encontrar una nueva forma de mostrar las distintas caras de la ciudad, las diferentes personalidades que ella cultiva, las infinitas aristas, las innumerales esquinas y miles de personalidades que buscan una vía de escape y de mostrar lo que tienen que entragar. La ciudad va a tal ritmo que a veces un graffity es la única manera de llamar la atención, de crear tu espacio y entregarle tu visión a los demás. Para mi es verdadero arte.
Ayayay esto de la post-modernidad... me pregunto cuál será la próxima vávula de escape.
Las fotos de los stenciles son -creo que todas- de un artista londinense, Bansky.

jueves

El primer paso para superar los miedos es reconocerlos.

Tengo miedo siempre que miro una hoja en blanco y sé que tengo que empezar a escribir
Tengo miedo a nunca enamorarme
Tengo miedo a enamorarme
Tengo miedo al fracaso
Tengo miedo cada vez que doy un beso
Tengo miedo a decepcionar a la gente
Tengo miedo a que se den cuenta de lo vulnerable que realmente soy
Tengo miedo de olvidar que el mundo hay injusticia
Tengo miedo de perder a mi familia
Tengo miedo de que la gente que quiero y que no saben que las quiero, lo noten
Tengo miedo a seguir cumpliendo años
Tengo miedo a la oscuridad
Tengo miedo a trabajar
Tengo miedo a los exámenes
Tengo miedo a morir vieja y sola
Tengo miedo a lo que hay debajo de mi cama
Tengo miedo a las enfermedades mentales
Tengo miedo a convertirme en una burócrata
Tengo miedo a las altas expectativas
Tengo miedo a los temblores
Tengo miedo a los tsunamis
Tengo miedo de que la gente note que vivo muerta de miedo

lunes

¿Destino?

En ese momento hubiese sido perfecto ir a robarte un beso.
Estabas como suspendida entremedio de ellos, y ellos no eran nadie, en cambio tú lo eras todo. Tus ojos erraban por los ojos de los demás, hasta que como un ancla te clavaste en mi pupila; sólo bastaron dos segundos para saber que eras tú; tú y tus ojos brillantes como estrellas, tú y tus labios náufragos como barcos en altamar, tú y tu pecho hinchado como mascarón de proa, como sirena, como navío, como todo.
Yo estaba entre los demás, seguramente sin importancia, sin relucir como tú lo hacías... y te miraba desde mi distancia y tu cercanía, porque yo estaba lejos, pero podía oír latir tu corazón y podía oler tu perfume, incluso podría jurar que me hubiese sido fácil estrecharte en mis brazos.
Tú miraste en otra dirección, pero mis ojos no pudieron separarse jamás. Y lo repito. En ese momento hubiese sido perfecto ir a robarte un beso, decirte que era yo, que te conocía más allá de las simples apariencias, que te había reconocido no por ellas, sino por tu ser, porque sólo tu alma indómita, curiosa e inocente podía brillar de esa manera.
En ese instante debí haber ido a tu encuentro, debía haber posado mis manos pecadoras en tu cintura, debí haberme sumergido en tus ojos y estrecharte a mi pecho, y por última vez te digo: en ese momento hubiese sido perfecto robarte un beso.

domingo

A - Coraz (on) ado by Maga

Créeme, un corazón y un submarino acorazado
no son tan diferentes.

Miro alrededor,
veo niños que crecen como flores
adolescentes que se colman de tq abreviados;

yo, que siento que pierdo cada día
al menos veintiún gramos de ternura.

El mundo se está haciendo tan pequeño
que terminará cabiendo en el hueco de cualquier mano
de esas manos que ya no abren los cerrajeros.

Hoy los ciclos de la suerte se ríen a carcajadas
desde sus rojos sillones de dueños del fatalismo
las corrientes de energía esta mañana
me están despeinando.

Créeme, un corazón y una puerta blindada
no son tan diferentes.

No es un poema mío, lo encontré vagando por la internet. Tiene tintes de Benedetti (¿o será que yo veo a mi amado uruguayo en todas partes?), me gusta de sobremanera el título y de cierto modo me identifica ¿Será que mi corazón se cerró al igual que se sella un acorazado?, ¿será que es aprueba de cualquier bala y saeta?.
.
Algún día pondré un original... mi problema es la inspiración; Para escribir un poema necesitas tener el corazón abierto, necesitas que extienda sus alas de verso en verso y que se deje acariciar por cada palabra; Para escribir poesía necesitas una vena directo a la médula espinal de tu sensibilidad... un lugar al que yo no tengo acceso: mi corazón se ha robado la llave y la tiene escondida dentro de su coraza.
No hay nadie que me inspire en este momento
No hay nadie que me abra el corazón
No hay nadie que empuñe su espada dispuesto a derribar aquel blindaje.
No hay nadie,
y a veces pienso que mi corazón se aburre tanto que terminará enterrándose para siempre hasta que deje de latir.
espacio
No lo pedí prestado, así que puede considerarse un hurto, como siempre me declaro CULPABLE.
Originalmente en: myclownworld.blogspot.com Un blog excelente, con muy buena literatura y muy buenos links.

viernes

2,1,9

Deliberadamente no quise escribir ayer.
Me niego rotundamente a hacer un balance del año viejo y exponer una lista de mis propósitos para éste que recién comienza. Tampoco es que juzgue a quienes lo hacen, no tengo ningún problema con aquella tradición y de hecho, creo que es bastante productiva. Mi método personal es ir acumulando lo bueno, intentar olvidar lo malo y aprender de los errores... si plasmo lo pasado o hago una lista creo que lo bueno es inexpresable y lo malo queda perpetuado en aquél fatídico balance final, atrapado y como un recordatorio de lo que hice mal o simplemente lo que el destino me puso maliciosamente en frente.
Tampoco soy una fanática de los inicios rimbombantes, además sé que mis esfuerzos suelen quedarse algo frenados a medida que pasa el tiempo, mi punto es que: 1º La primera entrada de la resurreción de mi blog no es recordar el año que pasó ni hacer planes para el próximo, 2º No revivo el blog precisamente porque sea el comienzo del año, sin que lo hago por mi misma y espero que esta vez el impulso inicial dure algo más y 3º No pienso hacer de ese hecho algo demasiado significativo.
A decir verdad nunca he entendido bien la euforia y revuelo que causa el año nuevo, no soy supersticiosa y aunque gozo con la cena, los abrazos y excusas para contactarse con los seres queridos, el año nuevo no es para mi una fecha demasiado significativa. Para algunos será un "borrón y cuenta nueva", pero yo jamás lo he visto así, además ¡es otro año más! Es casi tan terrible como el cumpleaños que insiste en recordarte que es turno de madurar.
Me declaro culpable de haber hecho listas de deseos o planes, pero raramente se concretan, por eso, este año no decidí hacerlo, así simplemente sorprenderme con todo lo que suceda y esforzarme al máximo por mis sueños sin necesidad de la estructuración de una lista limitada en un papel olvidado.
Un amigo -Felipe- acaba de escribir una nota en facebook sobre las expectativas, advirtiéndonos que la mejor manera de triunfar es tener las expectativas bajas y esperar la sorpresa, pues bien, de ese modo empieza mi año: sin expectativas, la única que confieso tener es la expectativa de que estos 365 días (ya vamos en 364) me sorprendan de algún modo.