jueves

Ah, el pasado.

Lo peor acerca del pasado es precisamente que es nuestro pasado, siempre estará allí no importa cuanto lo neguemos, cuanto nos odiemos por esas decisiones que tomamos en algún momento de nuestras vidas o cuanto lo añoremos. El pasado es nuestra historia, nuestro camino recorrido y sin importar cuan adelante mires siempre estará allí; siempre detrás, siempre a una simple mirada por encima de nuestro hombro.
¿Cuántas veces no hemos querido retroceder y cambiar algo? De seguro que miles: malas decisiones, cosas que pudieron hacerse mejor, momentos que pudieron disfrutarse más intensamente, haber aprendido más, haber luchado más, haber amado más... ah, el pasado, aquél amigo (o enemigo, depende el punto de vista) que siempre estará allí cuidándonos las espaldas (o bien haciendo un molesto peso extra)... Entonces, reafirmo: lo peor acerca del pasado es que es nuestro pasado, es algo que no podemos cambiar no importa cuán duro intentemos. Sin embargo - y aunque no sea lo peor - hay otras cosas malas acerca del pasado, una de ellas es cuando se nos intenta reaparecer en el presente, cuando como un niño molesto nos empieza a tirar de las mangas o del vestido recordando que está allí y reclamando nuestra atención. Otra de las coas malas es no saber qué hacer con él... es decir, ¿lo guardo en el cajón de los recueros?, ¿lo escondo para tenerlo siempre presente?, ¿cierro el círculo y lo dejo atrás?, ¿lo convierto en mi presente?.
El pasado apesta, ¡apesta! porque no se puede borrar, porque no sé que hacer con él, ¡Dios!, ni siquiera estoy segura de querer hacer algo con él.
Ahora, lo mejor del pasado es que es pasado, y que con una nueva decisión podemos sacarlo de nuestro presente e intentar hacer lo mismo con nuestro futuro; ahora, cuando digo sacarlo no me refiero a "borrarlo" porque - como he repetido- siempre estará allí, con sacarlo me refiero a tomar una decisión radical: hacerlo pasado pisado vs convertirlo en presente. Al fin y al cabo el pasado está compuesto de decisiones y sólo basta una decisión más para resolver qué hacer con él... sólo que esa decisión es tan, pero tan difícil. Entonces, ¿otra cosa buena acerca del pasado?: que puedes dejarlo atrás, que puedes crecer a partir de él, que puedes ser mejor y en el presente - y futuro- tomar mejores decisiones.
So... ¿quién me puede avisar cuando esté lista para dejar todo el pasado atrás?.-

viernes

arte callejero.





Crímen del que me declaro totalmente culpable: adicta al arte callejero, a los graffity, a los stencil, a los mosaicos, incluso algunas simples firmas.
Me encanta su forma de expresión, muchas veces de crítica social, que al estar tan expuestos llegan a la médula espinal de los transeúntes.
Por muchos es criticado, visto como un atentado a la propiedad privada... la verdad es que yo trato de ver más allá, de encontrar una nueva forma de mostrar las distintas caras de la ciudad, las diferentes personalidades que ella cultiva, las infinitas aristas, las innumerales esquinas y miles de personalidades que buscan una vía de escape y de mostrar lo que tienen que entragar. La ciudad va a tal ritmo que a veces un graffity es la única manera de llamar la atención, de crear tu espacio y entregarle tu visión a los demás. Para mi es verdadero arte.
Ayayay esto de la post-modernidad... me pregunto cuál será la próxima vávula de escape.
Las fotos de los stenciles son -creo que todas- de un artista londinense, Bansky.

jueves

El primer paso para superar los miedos es reconocerlos.

Tengo miedo siempre que miro una hoja en blanco y sé que tengo que empezar a escribir
Tengo miedo a nunca enamorarme
Tengo miedo a enamorarme
Tengo miedo al fracaso
Tengo miedo cada vez que doy un beso
Tengo miedo a decepcionar a la gente
Tengo miedo a que se den cuenta de lo vulnerable que realmente soy
Tengo miedo de olvidar que el mundo hay injusticia
Tengo miedo de perder a mi familia
Tengo miedo de que la gente que quiero y que no saben que las quiero, lo noten
Tengo miedo a seguir cumpliendo años
Tengo miedo a la oscuridad
Tengo miedo a trabajar
Tengo miedo a los exámenes
Tengo miedo a morir vieja y sola
Tengo miedo a lo que hay debajo de mi cama
Tengo miedo a las enfermedades mentales
Tengo miedo a convertirme en una burócrata
Tengo miedo a las altas expectativas
Tengo miedo a los temblores
Tengo miedo a los tsunamis
Tengo miedo de que la gente note que vivo muerta de miedo

lunes

¿Destino?

En ese momento hubiese sido perfecto ir a robarte un beso.
Estabas como suspendida entremedio de ellos, y ellos no eran nadie, en cambio tú lo eras todo. Tus ojos erraban por los ojos de los demás, hasta que como un ancla te clavaste en mi pupila; sólo bastaron dos segundos para saber que eras tú; tú y tus ojos brillantes como estrellas, tú y tus labios náufragos como barcos en altamar, tú y tu pecho hinchado como mascarón de proa, como sirena, como navío, como todo.
Yo estaba entre los demás, seguramente sin importancia, sin relucir como tú lo hacías... y te miraba desde mi distancia y tu cercanía, porque yo estaba lejos, pero podía oír latir tu corazón y podía oler tu perfume, incluso podría jurar que me hubiese sido fácil estrecharte en mis brazos.
Tú miraste en otra dirección, pero mis ojos no pudieron separarse jamás. Y lo repito. En ese momento hubiese sido perfecto ir a robarte un beso, decirte que era yo, que te conocía más allá de las simples apariencias, que te había reconocido no por ellas, sino por tu ser, porque sólo tu alma indómita, curiosa e inocente podía brillar de esa manera.
En ese instante debí haber ido a tu encuentro, debía haber posado mis manos pecadoras en tu cintura, debí haberme sumergido en tus ojos y estrecharte a mi pecho, y por última vez te digo: en ese momento hubiese sido perfecto robarte un beso.

domingo

A - Coraz (on) ado by Maga

Créeme, un corazón y un submarino acorazado
no son tan diferentes.

Miro alrededor,
veo niños que crecen como flores
adolescentes que se colman de tq abreviados;

yo, que siento que pierdo cada día
al menos veintiún gramos de ternura.

El mundo se está haciendo tan pequeño
que terminará cabiendo en el hueco de cualquier mano
de esas manos que ya no abren los cerrajeros.

Hoy los ciclos de la suerte se ríen a carcajadas
desde sus rojos sillones de dueños del fatalismo
las corrientes de energía esta mañana
me están despeinando.

Créeme, un corazón y una puerta blindada
no son tan diferentes.

No es un poema mío, lo encontré vagando por la internet. Tiene tintes de Benedetti (¿o será que yo veo a mi amado uruguayo en todas partes?), me gusta de sobremanera el título y de cierto modo me identifica ¿Será que mi corazón se cerró al igual que se sella un acorazado?, ¿será que es aprueba de cualquier bala y saeta?.
.
Algún día pondré un original... mi problema es la inspiración; Para escribir un poema necesitas tener el corazón abierto, necesitas que extienda sus alas de verso en verso y que se deje acariciar por cada palabra; Para escribir poesía necesitas una vena directo a la médula espinal de tu sensibilidad... un lugar al que yo no tengo acceso: mi corazón se ha robado la llave y la tiene escondida dentro de su coraza.
No hay nadie que me inspire en este momento
No hay nadie que me abra el corazón
No hay nadie que empuñe su espada dispuesto a derribar aquel blindaje.
No hay nadie,
y a veces pienso que mi corazón se aburre tanto que terminará enterrándose para siempre hasta que deje de latir.
espacio
No lo pedí prestado, así que puede considerarse un hurto, como siempre me declaro CULPABLE.
Originalmente en: myclownworld.blogspot.com Un blog excelente, con muy buena literatura y muy buenos links.

viernes

2,1,9

Deliberadamente no quise escribir ayer.
Me niego rotundamente a hacer un balance del año viejo y exponer una lista de mis propósitos para éste que recién comienza. Tampoco es que juzgue a quienes lo hacen, no tengo ningún problema con aquella tradición y de hecho, creo que es bastante productiva. Mi método personal es ir acumulando lo bueno, intentar olvidar lo malo y aprender de los errores... si plasmo lo pasado o hago una lista creo que lo bueno es inexpresable y lo malo queda perpetuado en aquél fatídico balance final, atrapado y como un recordatorio de lo que hice mal o simplemente lo que el destino me puso maliciosamente en frente.
Tampoco soy una fanática de los inicios rimbombantes, además sé que mis esfuerzos suelen quedarse algo frenados a medida que pasa el tiempo, mi punto es que: 1º La primera entrada de la resurreción de mi blog no es recordar el año que pasó ni hacer planes para el próximo, 2º No revivo el blog precisamente porque sea el comienzo del año, sin que lo hago por mi misma y espero que esta vez el impulso inicial dure algo más y 3º No pienso hacer de ese hecho algo demasiado significativo.
A decir verdad nunca he entendido bien la euforia y revuelo que causa el año nuevo, no soy supersticiosa y aunque gozo con la cena, los abrazos y excusas para contactarse con los seres queridos, el año nuevo no es para mi una fecha demasiado significativa. Para algunos será un "borrón y cuenta nueva", pero yo jamás lo he visto así, además ¡es otro año más! Es casi tan terrible como el cumpleaños que insiste en recordarte que es turno de madurar.
Me declaro culpable de haber hecho listas de deseos o planes, pero raramente se concretan, por eso, este año no decidí hacerlo, así simplemente sorprenderme con todo lo que suceda y esforzarme al máximo por mis sueños sin necesidad de la estructuración de una lista limitada en un papel olvidado.
Un amigo -Felipe- acaba de escribir una nota en facebook sobre las expectativas, advirtiéndonos que la mejor manera de triunfar es tener las expectativas bajas y esperar la sorpresa, pues bien, de ese modo empieza mi año: sin expectativas, la única que confieso tener es la expectativa de que estos 365 días (ya vamos en 364) me sorprendan de algún modo.