sábado

lelove


Sigo siendo culpable de disfrutar este tipo de fotografías, sigo siendo culpable de robar esos fragmentos de historias ajenas que provocan que unas cuantas mariposas se revuelvan en mi estómago preguntándome cuándo va a ser mi turno de ser amada de esa manera.
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viernes

Lo que soñé ayer.

¿Sabes? Estaba equivocada, sí pude soñar contigo anoche (puedes anotar un punto a tu favor)… pero fue un sueño extraño: no hubo sonrisas, no hubo bailes, mariposas ni estrellas que regalar. Hubo palabras, cientos, miles, millones de palabras, pero de esas que no llegan a tus oídos sino que pasan directo a tu corazón, de esas que se acumulan en tu pecho y lo oprimen, compitiendo con el aire y cerrándole el paso insidiosamente.
Ayer dejé que el pasado me atrapara, ¡ya no quise seguir corriendo!, estaba cansada de intentar escapar. Y el pasado me cogió fuerte, me hizo mirarlo directo a los ojos mientras apretaba mis hombros para obligarme a no ceder, para enfrentarlo y terminar una inútil y desenfrenada carrera que no tenía razón ni fin.
¿Y sabes? Me di cuenta que no tenía sentido escaparse del pasado, porque el pasado es eso… sólo pasado, y por más que me empeñase en traerlo de vuelta él no pretendía volver.
Te lo concedo; me siento bastante estúpida en este minuto, corrí hasta el cansancio y me tragué el cuento de querer volver hacia atrás, ¡y lo peor! Me creí el cuento de que el pasado quería ponerse enfrente. Tonta. Tonta. Mil y una veces tontas. El pasado nunca quiso volver, tú nunca quisiste volver… tú nunca quisiste soñar conmigo, nunca quisiste regalarme las estrellas y la luna, nunca quisiste leerme el principito o siquiera bailar.
¿Te digo lo que más me duele? Haberme creído especial, haberte creído cuando tú me hacías creer que era especial… porque era eso, sólo me lo hacías creer, nunca lo fui realmente. Y saber eso ahora me duele, y me ahoga, me sofoca, extingue, angustia, mata…
Te vuelvo a repetir que me siento infinitas veces estúpida, tienes otro punto a tu favor, lograste lo que siempre buscas, concretaste tu estrategia, te necesité, me domestiqué y me convertí en una más, ¡en alguien que no es especial!
Como te podrás haber dado cuenta, lo que soñé ayer no fue muy parecido a lo que pensé que iba a soñar, ni siquiera estoy segura de que haya sido sueño, porque no suena como uno, ¿verdad?
Lo único bueno de mi “sueño” fue que finalmente cerré una herida que estúpidamente tenía abierta hace tiempo, espero que ahora pueda cicatrizar bien. ¡Ah! sí, también hay otra cosa buena: que al fin voy a poder descansar del pasado, que ya no tendré que seguir corriendo sino que caminaré sabiendo que él está ahí atrás en alguna parte, en cualquiera, pero lejos de mí.

martes

Lo que voy a soñar mañana.

Mañana voy a soñar contigo.
Voy a soñar que me tomas fuerte de la mano y que no me quieres soltar por más que yo trato de safarme; voy a soñar que me regalas las estrellas, la luna también si es que su dueño me la presta un rato.
Voy a soñar que el pasado no existió y que tú te hundes en mi cuello como solías hacerlo y que yo juego con tu cabello. Voy a soñar que esta es la primera vez que nuestros labios se encuentran y que las mariposas que salen desde mi estómago nos envuelven en un manto colorido y nos hacen olvidar el ayer, el hoy y el mismísimo mañana. ¿Te cuento un secreto? Voy a soñar incluso que recuerdo nuestros besos furtivos en los semáforos o en la biblioteca.
Voy a soñar que no existe nadie más que tú y yo, que nadie nos asecha desde el pasado, ni siquiera el pasado mismo.
Estoy segura que soñaré que hablamos de Platón, de Kelsen o de Ugarte y que pediremos un Tom Collins y un Cosmopolitan en su salud, voy a soñar que me enseñas como siempre lo haces, que me sorprendes, que me deslumbras, que hablamos de la columna del Mercurio y quizás soñaré que me cuentas tus últimos proyectos mientras yo sigo intentando con todas mis fuerzas no crecer.
Pretendo creer que no tienes celos de nadie y (si quieres saberlo) te cuento que voy a fingir que no me importa que de hecho estés o no celoso, porque tú sabes que me importa, y que me estremece, y que me asusta.
¿Sabes? Voy a soñar contigo sin pecados ni culpabilidad, sin tener miedo. Soñaré que nos reímos y que por tercera vez logro obligarte a bailar, voy a inventarme que bailar es ahora más fácil que respirar, hasta que los pasos se nos hagan tan pesados que finalmente terminaremos volando y yo te diré "lo sabía" porque yo sí sabía que algún día iba a volar... y tú siempre te empeñabas en reirte de mis locuras. Y mientras volemos quizás escuchemos Coldplay, U2, nos riamos con el sarcasmo de House y leamos juntos el principito por primera vez.
Eso voy a soñarlo mañana, hoy no. Hoy sólo dormiré sabiendo que entre nosotros el mañana no existe, hoy soñaré que mañana sueño contigo, y con tus manos, tus pasos de bailes y tu sonrisa... porque te juro que mañana no puedo soñar contigo, me asusta hacerlo, ¡sé que no tengo que hacerlo!, esa racionalidad que nubla mi emoción me lo prohíbe de forma tajante... porque el pasado existe, el pasado duele y apuñala, el pasado me pisa los talones y no lo puedo ignorar con intentar taparlo o camuflarlo.
¿Este es un adiós?.
No sé, por la misma mierda no sé.

Lo que no me atrevo a decirte en persona.

Jueves 12 de Febrero.
- Te quiero
- No me conoces, no puedes quererme.
- Conozco tus defectos, con eso me basta; las cosas lindas puedo conocerlas en el futuro.
- ¿Mis defectos?
- Sé que eres cabezadura, que eres insegura y quizás demasiado soñadora como para mantener tus pies mucho tiempo en la tierra; sé que vas por la vida alzando el pecho, pero que en verdad te mueres de miedo a cada paso que das; sé que odias tomar decisiones porque siempre tienes miedo a equivocarte; sé que quieres agradar y que sonríes muchas veces sin querer hacerlo; sé que intentas ser perfecta... pero ¿sabes lo que me gusta de ti?: es que no eres perfecta.
- No lo soy, nunca he querido serlo (...) ¡No te rías! Es verdad.
- Perdón, es que me causas demasiada gracia... siempre tienes que tener la razón.
(...)
- ¿Qué? ¿Te comieron la legua los ratoncitos en los que crees?, ¡a mi no me convences con tus pucheritos!. Entonces, ¿vas a admitir que me quieres también?.
- No te quiero como tú quieres que te quiera. Te quiero como amigo, no como amante, no quiero que tus labios recorran mi cuello, quiero que sostengas mi mano y me prestes tu hombro para llorar.
- Puedo ser ambos.
- No, no puedes
- ¡Deja de limitarte!, ¡deja de racionalizar demasiado las cosas!, ¡siente!, ¡despierta!, ¡vive!. ¡¡¡Ama!!!
- ¡No quiero amar!
- ¡Porque te da miedo!
- No afirmes cosas que no sabes
- ¿Que no sé?, sé que te da terror, sé que temes que recorra tu cuerpo, sé que temes abrir tu corazón, sé que eres demasiado insegura, ¿qué cresta quieres ahora?. Ándate a la mierda.
- ¿Qué?
- Eso. Ándate a la mierda. Porque por primera vez tienes a un hombre dispuesto a quererte, a amarte y tú me lo prohíbes, te lo prohíbes a ti misma.
(...)
- Dame una razón. Una de esas que te gustan a ti, bien lógicas bien pensadas y poco sentidas, con mucha cabeza y poco corazón, ¿qué me dices ahora?, ¿le gané por primera vez a tu maldita intelectualidad?.
- Quizás le ganaste a mi intelectualidad, pero no te has ganado mi corazón. No te quiero, y no sé por qué no te quiero... quizás no es que no te quiera a ti, es que no me quiero a mi misma... y eso me impide amarte. No se si es otro auto-boicot, no sé si es negación, pero no sacaría nada con engañarte y engañarme. No puedo quererte, no puedo amarte, no puedo caminar contigo de la mano y dejar que me beses. No. No. No. N...
...
..
.
¿Continuará?.

Declaración de culpa

Me declaro culpable de no ser una criminal.
Hace demasiado tiempo que tenía botado este rinconcito, pero como siempre, creo tener buenas excusas: vacaciones, trabajo y el pasado que me pigue pisando los talones (por poco y no tengo tiempo para respirar y seguir escapándome de él).
Además, hay una razón que creo supera todas las demás: estoy seca, literariamente hablando, no sé qué decir y tampoco quiero escuchar lo que los demás dicen. No leo. No escribo. Y hay veces que hasta me arranco de pensar.
Me siento como Alonso Quijano despertando de su sueño y llamando a todos a su lecho, siento que el sueño se me desmorona, los colores se destiñen y gotean sobre las sábanas blancas y algo roídas; siento que estoy perdiendo mis molinos, que perdí a mi Sancho, que Rocinante ya no es un corcel y que ya no sé cómo amar a Dulcinea... nunca me había sentido tan mundana, tan llena de mundo y tan vacía de fantasía. Nunca había tenido los pies tan clavados en la tierra firme, ni siquiera mis ojos quieren desprenderse del suelo en que estoy enterrada. Tengo miedo ¿y si creo raíces?. ¿Y si nunca más me vuelvo a creer caballero andante o damisela en peligro?.
Estoy perdida. Sin mapa. Con los ojos vendados y el corazón con agotamiento de latir. No siento el pulso en mis muñecas y el tic tac de mi cabeza me amenaza con dejar de funcionar. ¿Y si no quiero crecer? ¿Y si no quiero quedarme en este mundo tan, tan, tan real en el que estoy?, ¿encontraré el camino a nunca jamás?, ¿encontraré el camino amarillo?, ¿encontraré el camino que se aleja de La Mancha?.
No quiero ser inocente y no soñar, no quiero exculparme de mis letras, no quiero que me den libertad condicional o perpetua de mis mundos de nubes... ¡quiero seguir siendo culpable!