lunes

Otoño, tanto te esperaron mis labios.

Amo el otoño,
sus colores, sus aromas y sus formas.
Amo ver las nubes jugar en el cielo, inconscientes de su belleza y encanto,
Amo escudriñar la paleta de eternos cafés, verdes y anaranjados, que coquetea caprichosa en cada árbol,
Amo el aroma del otoño, esa fragancia dulce y sutil, que no embriaga, que no confunde, pero que definitivamente seduce,
Amo aquella brisa que se cuela por los rincones de mi piel, erizándola y haciendola temblar de excitación,
Amo el placer secreto de oir crugir las hojas bajo mis pies,
Amo envolverme con el viento y dejarlo acariciar mi cabello,
Si las estaciones fuesen hombres, el otoño sería mi amante.

miércoles

23,3,9

¿te enojarías si te pido un beso?

lunes

Blind

Y si quieres que lo admita, lo vi venir.
No podría decir que fue un momento preciso, pero cuando dejé de ver las estrellas en tus ojos y preferí jugar con un calidoscopio que detenerme en tu pupila, lo supe.
Dejé de sentirme especial y las mariposas se fugaron poco a poco de mi estómago.
Supe que algo cambió cuando dejaste de sumergirte en mi cabello, cuando tus dedos dejaron de recorrer mi espalda o cuando mi garganta dejó de extrañar tus besos.
Tus labios dejaron de ser pozos infranqueables, y me di cuenta que eran meros labios, sin sabor a guinda como creí cuando todo comenzó.
Las rosas ya no entorpecían mi día, sino que sólo estorbaban sobre la mesa, olvidadas, marchitándose, como yo, como tú, como nosotros.
Los minutos juntos dejaron de volar, y ahora nos torturaban caminando junto a las tortugas, deteniendo dolorosamente su paso para reposar al sol y arrastrarse por la arena.
Tu perfume huyó de mi cuello. Decidió primero alojarse en mi almohada, pero después de eso, incluso desde allí se evaporó.
Los planes futuros se dieron a la fuga y nuestros perros imaginarios se suicidaron por el balcón, nuestros niños volaron de nuevo a su estrella y de pronto un futuro que parecía tan perfecto se fraccionó sin posibilidad de reparación alguna, como cuando rompes un cristal.
Nuestros besos eran inútiles, incluso regarlos entre las flores del jardín hubiera sido más productivos. Hacer el amor pasó a ser una obligación, por que tú no querías hacerlo conmigo, ¿verdad?. Cuando dejamos de enredarnos en las sábanas y tú comenzaste a salir, y a emborracharte y a irte de juerga sin importarte acariciar mi cadera, la pequeña y tortuosa sospecha se volvió certeza.
Y tú ya no me querías.
Y tú ya no me amabas.
Y yo tampoco.
Y no sé por qué dejamos que el tiempo nos entretuviera tanto tiempo, no entendí cómo quisimos escapar de la luna con sólo cerrar los ojos, cómo intentamos tapar el sol con el pulgar. No entendí cómo fuimos tan ciegos como para decidir con tanto retraso este punto final.

Se suponía ser un reto sobre la CEGUERA, pero no quise ser tan evidente... aunque admito que quizás fui demasiado sutil. Cambié a última hora la entrada original (que sí tenía lista cuando estaba dentro del plazo), la subo cuando sea el momento.

domingo

Lo que no sentí

A Javier.
-
¿Y qué hubiese pasado si el cariño que siento por ti no hubiese sido meramente amistad?, ¿qué hubiese pasado esos “te quiero” que más de una vez te dije hubieran sido una declaración de amor?. ¿Estarías ahora lejos?, ¿habrías tomado la decisión que ahora marcará tu destino y separará nuestros caminos?... ¿estarías ahora donde estás?.
¿Donde estaríamos si hubiese aceptado tus salidas y tus regalos, si te hubiese tomado de la mano o si te hubiese besado?.¿Hubiésemos sido cómplices... amantes quizás?.
Si entonces hubiese sentido más que amistad, quizás hoy estaríamos juntos, quizás hoy no te echaría tanto de menos, quizás el lunes te vería en clases y me reiría de tus retos y de tus celos de hermano mayor. El sábado no hubiese llorado tanto ni hubiese tenido que manejar hasta Melipilla para darte un adiós.
Ay!, si hoy estuviésemos juntos planearíamos el próximo San Alfonso, estaríamos metidos a concho en el Cade y este año sí saldríamos la pareja de generación, la eterna pareja, la eterna promesa.
Discutiríamos por todo, pero tú me consentirías (me imagino los chocolates, las flores, los helados y cualquier otro detallito que me haría feliz) y yo finalmente terminaría perdonándote y queriéndote aún más; en cambio si tú te enojaras conmigo, yo te haría pucheritos, sé que lograría cualquier cosa con una de esas miradas que estaban reservadas sólo para ti.
Me defenderías frente a todos y estarías orgulloso de mi, serías el hombre más celoso del planeta y yo sólo me reiría, porque nunca entendí cómo podías ser tan paranoico.
Te reconozco que quizás las pruebas serían un desastre, ¿quién más nerviosos que nosotros?... pero al menos sé que tú me calmarías, me dirías que me callara porque yo sé que sé, me entregarías tu rosario para que lo apretara fuerte y serías el único que me esperaría en la sala, porque tú nunca dejabas que diera una prueba sola y siempre te quedabas cuando nadie más lo hacía, calmándome y dándome una mano sudorosa cuando era necesario.
Te aseguro que te reirías de mis locuras, de mis planes, de mis conversaciones femeninas y de mis ganas de salvar el mundo; probablemente te burlarías de mis miedos y me ayudarías a superar mi inseguridad.
Si quizás entonces hubiese aceptado tus chocolates, hoy estaría comiendo otra caja, sé que también me hubieses regalado flores y me hubieras invitado a tomar helado a una de las mil y una picadas que sólo tú conocías. Si te hubiese amado, probablemente ya conocería todo Santiago y me jactaría de no perderme en sus infinitas calles y recobecos, podría decir que fui al hoyo y que me tomé un terremoto y una réplica hasta que me hubieras tenido que llevar a rastras del lugar.
¿Y más adelante?, ¿te imaginas la posibilidad de que hubiéramos terminado juntos... para siempre?. Já ¡te aseguro que en el matrimonio tú habrías estado más nervioso que yo!. Sé que habrías sido un excelente padre, que consentirías a tus hijos y que cuidarías cual perro guardián a tus niñitas. Probablemente hubiéramos viajado mucho, pisado tierras vírgenes y descubierto nuevos parajes...
Hubiese sido bonito amarte de verdad y envejecer contigo.
Si te hubiese dado una oportunidad quizás hoy ni siquiera pensaría en la posibilidad de perderte, porque tú me conociste, y me quisiste tal como era y yo no entiendo cómo entonces, en ese instante en que te abrí mi vida no te abrí también mi corazón.
Pero nada de es pasó y estas palabras son sólo imágenes que nunca fueron y nunca serán.
-
Te quiero, sólo que no de la forma en que quizás te debí haber querido.

miércoles

Nueva Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

¿Y qué se supone que vas a hacer ahora que tu estrategia ha funcionado? ¿y qué se supone que voy a hacer yo?. Vuelves a ganar, ¡ja! vuelves a lograr lo que buscaste: ser imprescindible.
No sé cómo, ni en qué momento, ni con qué pretexto te dejé hacerlo... No medió invitación previa y no tengo ni la más puta idea cómo te has vuelto a colar en mi vida, en mi corazón; tampoco sé cómo de un día a otro me has hecho necesitarte y de un día para otro has dejado todo de nuevo patas arriba y yo de nuevo esté primera en la competencia de patetismo.
¿Y qué gano yo? ¿y qué pasa conmigo si quiero revertir tu táctica? ¿y cómo lo hago para echar abajo ese puente indestructible? ¿y cómo destruyo el pretexto de tu afán de hacerte necesario?.
A veces pienso que lo mejor sería cortar todo de raíz, que lo mejor sería dejar de mirarte, dejar de aprenderte, dejar de escucharte... borrarte de mi recuerdo, sacarte de dentro con un sacacorchos, y quizás urdir un simulacro en que tú ya no me importes, en que yo ya no te necesite, de ese modo correr el telón, crear un abismo que sea ya imposible de saltar.