miércoles

2. Trilogía de Nueva York, Paul Auster

Es la primera vez que leo algo de Auster y la primera vez que leo un libro que se pueda decir detectivesco propiamente tal…por lo tanto, mi noción y acercamiento a La Trilogía tiene que ser más bien novato.
Pero no por eso me llamó menos la atención.
Los temas y lugares de Paul Auster son mis favoritos. Me recordó a los escalofriantes laberintos de Borges, a las tramas complejas y circulares de Cortázar. Porque Auster hace lo que precisamente intentamos hacer todos los que osamos tocar una pluma: crear. Crear y destruir. Tener el poder en nuestras manos y estrujar la realidad hasta donde no se creyó posible, aquel poder constructivo y destructivo, que a través de una vertiginosa pluma va re-creando el mundo, re-nombrando las cosas y presentándolas ante nuestros ojos como algo totalmente nuevo.
En los tres cuentos Auster nos lleva hasta el inicio mismo de la locura, del desquicio. El mundo se enrosca, se contradice, se excede… poro a la vez nos seduce, nos llama, nos tienta a meternos en sus recovecos, en sus laberintos, en sus callejones sin salida.
El comienzo del primer cuento (Torre de Cristal) es simplemente fenomenal, de no haber tenido ese comienzo no me lo hubiese devorado el libro con tanta ansia. La mezcla de personajes es cautivante, ¿quién es quién? ¿Qué te hace ser quien eres? ¿Es acaso el nombre de las cosas las que las hacen ser lo que son?, ¿Es acaso tú nombre el que te hace ser quien eres?... las preguntas de mi cabeza, la relatividad del mundo que se estira como un elástico es impactante. Rescato y vanaglorio la conversación entre Paul Auster y Quinn referente al Quijote: maestra, simplemente maestra.
Admito que el segundo cuento (Fantasmas) lo leí casi con desgana en su primera parte, pero las últimas páginas no las podía parar. Nuevamente Paul Auster nos pone de frente ante la dicotomía humana, ante la falta de sentido de la vida, ante la idiotez, la búsqueda, la destrucción de los personajes, la corrupción de la vida.
Sin embargo no es sino en La habitación cerrada donde el juego psicológico se lleva al extremo y Auster nos demuestra su genio creador y destructor. Todo se confunde, se mezcla, se bate, se revuelve, ¿y al final? Nada. Al final sólo hay luz. La realidad creada en los anteriores libros simplemente se despedaza, se mastica y se escupe. Y volvemos al principio, y volvemos a preguntarnos ¿quiénes somos?, ¿somos quienes creemos que somos? ¿Qué es lo que nos hace ser quienes somos? ¿Quién no nos asegura que sólo somos una ridícula parodia de un escritor que nos escribe cansado?.
Si me cabe una sola crítica a Auster son sus finales. No malos, pero sí imperfectos para la tensión a la que nos ha llevado durante el resto de la narración… ahora, quizás no son finales poco perfectos, quizás esa sea la última ironía del autor, porque los finales son tan abiertos que es uno quien tiene que convertirse en detective y buscarlo como a un fugitivo. Porque en definitiva así es toda “La trilogía de Nueva York” en su esplendor: un libro inalcanzable, inabarcable, insondable. Un libro que se escabulle de las manos, que se fuga, que se oculta y que por sobre todo nos deja deseando más.

The Scientist

Tengo el CD hace más de 5 años, he visto el video unas 50 veces, he escuchado esta canción como un millón, la he cantado similar número de veecs... y recién ahora la entiendo.

viernes

Verdaderos crímenes






Se supone que este espacio es para evadir la realidad. Se supone que es un escape, una fuga, una ventana hacia dentro de mi mismo mundo y no hacia afuera. Se supone que no es un lugar para discutir, para criticar la realidad social, ni intentar entender el mundo que a veces simplemente es incomprensible. Para eso existen otras instancias. No soy una persona que se esconda de lo que sucede a mi alrededor, que cierre los ojos ante la injusticia o que pueda evitar que mi corazón salte cuando algo es tan malo que simplemente no debería pertenecer al mundo "de verdad".
.Se supone. Pero hay veces en que la realidad te mira de frente con sus ojos negros, te mira insidiosa, te ataladra, te quema y por más que quieras, simplemente no puedes apartar tus ojos de aquello que preferirías no ver. Esa cruda realidad entra por cada uno de tus poros y sólo así comprendes que el mundo no es tan limitado como el tuyo, que hay gente que sufre más allá de cualquier límite racional, que hay gente a la que la injusticia despedaza, que hay gente que no tiene que comer, que no tiene que vestir, que no tiene esperanza y que ha perdido toda fe en un camino que se muerta vertiginosamente oscuro.
Encontré estas fotos y simplemente me remecen. Las subo como un pequeño recordatorio de que mis crímenes no son los monstruosos, no son los que destruyen la humanidad, no son los que atentan contra todo lo que "debiera ser"... porque hay crímenes que no están inconclusos, que van contra la vida, contra la dignidad y contra todo derecho que pueda tener la persona. Hay crímenes que simplemente son imperdonables.
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Fotos de James Natchwey, de los distintos desastres del mundo Rwanda, Irak, etc.

martes

1. Tokio Blues, Haruki Murakami.

...Hay veces en que lees un libro y se convierte en uno de tus favoritos. Te encanta. Te atrapa. Te conmueve y embriaga. Y la mayoría de las veces puedes decir por qué: porque es tu escritor favorito que nunca te defrauda, por la magistral pluma del autor, por los temas que son tus preferidos, por los personajes extraordinarios…
...Nada de eso me sucedió con “Tokio Blues”, no está dentro de mis parámetros de predilección. Pero alto. Tokio Blues se acaba de convertir en uno de mis libros favoritos.
...Murakami atrapa, pero con una fragilidad que incluso llega a asustarme, como si una mariposa distraída fuese atrapada por un cazador. Me habían advertido del efecto Murakami, pero no lo creí cierto. Qué equivocada estaba, porque una vez que lo experimentas, una vez que se cala en tus huesos, que tus manos recorren ansiosas sus páginas, que se hunde en tus retinas, ¡hombre!: estás perdido.
...No voy a describir la historia, porque sólo se entiende leyéndola. Desde lejos sólo son lugares comunes, tiempos comunes, personajes comunes, imperfectos, descompuestos. Lo que me llamaó quizás más la atención es la idea de “estar perdido”, “estar vacío”, en el mundo, idea magistralmente explotada a lo largo de las casi 400 páginas. En Tokio Blues los personajes están perdidos, en una búsqueda angustiosa por encontrar lo que fueron, lo que son y en lo que se convertirán… una búsqueda no de la felicidad, no de un espacio en el mundo, no de la justicia, sino una búsqueda de mismo ser humano.
...Y esa búsqueda se traspasa a nuestra piel, se hace propia y sin darnos cuenta somos Watanabe. Un Watanabe que no tiene contenido propio, sino que forma su vida a través de sus encuentros con otros personajes, a través de relatos ajenos, a través de hechos, pero no de sentimientos o de pensamientos propios. Porque Watanabe somos nosotros. Porque lo que hace Murakami (sin entender cómo) es meternos dentro de su novela, dentro de la piel del personaje principal y entonces no es Watanabe el que se pierde y busca, somos nosotros, como somos los que se extasían, los que esperan, los que se angustian, los que prejuician, los que escuchan, los que lloran, los que se sienten solos… los que se pierden en una canción, en un sanatorio en las montañas, en un tejado observandu un incendio o en una librería en penumbras.
...Más allá de ser un Best-seller, Murakami tiene mérito, tiene pasta, tiene genio. Porque sólo un genio nos traspasa la historia a nuestro cuerpo, sólo un genio puede hacer que después de leer el libro no seamos nosotros los que caminamos por las calles frías de este Santiago hambriento, no seamos nosotros los que vemos, sentimos y pensamos… sino Murakami.
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El título original del libro es "Norwegian wood" haciendo referencia a esta canción de los Beatles (inexplicable traducción).
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Desafío 50

Hace ya un tiempo escuché de un desafío que me pareció interesante: leer 50 libros en el año.
Tengo escasa fuerza de voluntad así que de plano deseché la idea, sinembargo después le di varias vueltas al asunto y finalmente me animé... pero como buena abogada, me inventaré un resquicio legal, porque 50 libros más mi estudio serán imposibles.
Así que mi desafío será modificado: 50 momentos artísticos al año, lo que incluye: libros, teatro, ballet, exposiciones, conciertos clásicos, algunos contemporáneos e incluso cabe la posibilidad que me anime con películas de cine independiente que usualmente descartaría.
So. Que empiece la función. Con sus 50 momentos. Con sus 5o entradas. Con sus 50 comentarios e impresiones.

lunes

18,5,9: Cinema Paradiso



Besos. Intantes eternos. Pecados de labios. Momentos íntimos. Robos maliciosos. Crímenes Inconclusos.

domingo

17,5,9. Adiós al poeta.

A Mario Benedetti.

Ha muerto el ruiseñor que me ha despertado con una sonrisa cálida tantas mañanas.
Ha muerto un compañero fiel, que me ha hecho temblar, que me ha hecho reflexionar, estremecerme, emocionarme hasta el punto de la risa y el llanto.
Ha muerto uno de mis más queridos amantes, uno de mis más estrategas cómplices, el único que nunca me defraudó, el único cuya palabra podía hacerme dormir aún entre truenos y relámpagos.
Ochenta y ocho años la muerte no pudo sobre tu prosa y sobre tu verso, y ahora envidiosa de tus palabras te ha llevado para que sólo ella pueda escuchar tu recital en su oído, se ha cansado de compartirte con nosotros, la muy celosa.
Pero ni la tierra que echen sobre tus huesos. Ni el fuego que queme tu cuerpo podrá evitar que mis dedos temblorosos sigan profanando tu verso.
Quizás ninguna palabra podrá salir ya de tu boca, pero sin duda el eco de las que cantaste seguirá escuchándose hasta el infinito.
Y yo me quedaré ahí, intentando acurrucarme cerquita de tu corazón que ya no late de sangre, pero que seguirá latiendo en casa uno de tus fieles lectores cuando te lean, cuando te rían y cuando te lloren.
Hoy está de luto la poesía y hasta mañana, porfavor no toquen mi puerta

martes

Romeo+Julieta






Fragonard




No me gusta el rococó. No me gusta su pompa, sus detalles, su confusión, su intención de mezclarse con la naturaleza y su cierta altanería. No me agrada que sea catalogado de femenino. Ni que tenga esa estúpida pretensión de volver a lo instintivo cuando la verdad es que no puede más de sobrecargo, de vuelos, de encajes, de coquetería fantasiosa rayando en lo cursi.
Pero hay algo en Fragonard que me cautiva, un placer oculto que me produce espiar la intimidad de estos personajes llenos de majestuosidad, llenos de control y soberbia en la vida, pero tan instintivos en lo que al amor se refiere. Me agrada la tensión y la seducción que se produce en estos cuadros, tan sutil, tan ambigua, tan caótica y cómplice. Un erotismo embriagante, que no se mete de golpe sino que va cautivándote lentamente, disfrutando de la catarsis orgásmica que se produce sólo una vez que te dejas llevar por la historia, cuando dejas de ser espectador, y te conviertes en la chica columpiándose, en la mujer que acaba de quedar encerrada por culpa del cerrojo, o en quien le acaban de robar un beso furtivo...
¿Qué pasará después? eso queda a la imaginación.

5,5,9: SIGNS.

Simpre creo tener buenas excusas para dejar este rincón de lado, pero ahora no hay ninguna... no hay nada que cubra mi desgana o mi falta de inspiración.
Por mientras sentada, espero y deseo, pretendo dedicarme a recordarme algunas cosas que encontré en el camino, alguno de esos tesoros que se han ido acumulando y que más de una vez me han sacadado una sonrisa cuando ni siquiera el otoño y el frío podrían hacerme revivir.



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