lunes

21,9,9

Love is in the air, literally
¬¬

Lo que él no sabe.

Sé que le gusta leer, que prefiere a tipos extraños como Bukowsky, Céline, Proust o Bolaños.
Sé que al menos una vez al mes le gusta escribir, pero sé también que tiene una ortografía como aquellas cuatro primeras letras.
Sé que escucha blues, jazz y tango, disfrutando secretamente el sonido del bandoneón más que ningún otro.
Sé que detesta su nombre y que no entiende cómo su padre en un ataque ochentero decidió bautizarlo de forma tan ridícula y a la vez tan común.
Sé que no se despega de la vieja cámara de fotos que encontró por casualidad en una feria de artilugios usados, me sé también la historia (aunque confieso no saber si es puro romanticismo o efectivamente es una historia verídica): que pertenecía a un viejo, un viejo que se estaba quedando medio ciego, medio cojo y que hace pocos años había perdido a su mujer, la única digna de fotografiar; los colores, la alegría y la vida misma se apagaba junto con sus ojos, entonces decidió que otro tendría que explorar el mundo por su lente y así la cámara pasó a sus manos.
Sé que le desagrada (casi) toda la gente, que se fija en sus manías y que las clasifica según sus olores.
Sé que habla italiano con fluidez y que, en cambio, dice odiar el francés (un idioma para maricas)... mas también sé que, en el fondo, siempre quiso aprenderlo, pero los idiomas que no se pronuncian tal como se escriben nunca fueron su fuerte.
Sé que prefiere el café en grano, y que lo prepara tan fuerte que a una persona normal le daría asco.
Sé que le gusta tener sexo justo al amanecer, cuando el cielo aún está negro y los primeros rayos comienzan a colarse por sobre la pesada cordillera.
Sé que odia la repetición como figura literaria.
Sé que detesta por sobretodas las cosas que la gente crea conocerlo, más aún que de hecho lo conozca, porque le gusta jactarse de su aire misterioso y cavernícola.
Sé que odiaría este post. Sí, lo odiaría por la repetición, por la falta de palabras rimbombantes y retorcidas y, sobretodo, por la ridícula certeza de conocerlo, de acercarme a su mundo impenetrable.
Pero esto sólo yo sé, porque él en cambio no sabe nada, él no sabe que me fijo en la forma cómo dobla su pantalón, juega con su bigote escaso, cómo ríe o cómo camina. Él no sabe que si su manía es mirar profundamente a la gente y luego burlarse en su fuero interno, mi manía personal es el meterme en mundos ajenos, en especial donde no me llaman, donde no me quieren, donde nadie me ha permitido el paso, meterme en mundos como el suyo, un mundo ridículamente extranjero al mío y del cuál yo no debería saber absolutamente nada. Pero lamentablemente, y aunque él no lo imagine ni lo sueñe o lo pesadille, lo sé.

sábado

6.- Almas Grises, Philippe Claudel.


Almas grises tiene un aura de misticismo desde el comienzo, desde las primeras líneas te sientes dentro de una nube gris cuyos márgenes no están desdibujados por completo.
La novela se sitúa en Francia, en un pueblo limítrofe con la guerra, un lugar detenido en el tiempo, inverosímilmente ajeno al campo de batalla que se vive apenas unos kilómetros más allá.
Personajes indecibrables, herméticos. Un narrador que no conocemos sino hasta el final. Muertes naturales, muertes provocadas. Locos. Suicidios. Un asesesinato. Una bella niña. Sospechosos. Una condena. Injusticias. Y todo confabula con el paisaje gris, con el claroscuro de la duda, con el delgado vértice entre la vida y la muerte, entre lo que debería ser y lo que realmente es, entre justicia, valentía y cobardía.
.....El mensaje principal del libro y lo que lo mitifica lo entiendes recién al final, ¡torpes de nosotros que no lo vimos desde el título mismo!. Claudel juega con nuestras emociones, con nuestras simpatías a los personajes, con nuestros partidismos, con nuestras ganas de conocer realmente la verdad, nos embriga en tramas de sospechosos, nos conduce por sentencias dictadas sin proceso... pero la conclusión, la sentencia final y duradera es una, una tan simple, tan evidente: que nuestras almas son rematadamente grises.
.....Nada es lo que parece, nadie es quien parece, quien debiera ser, nadie es un santo o un pecador, un cabrón o un hombre de bien así sin más, no hay culpables e inocentes, no hay via sin muerte, ni muerte sin vida, no hay blancos ni negros... sino una extensa gama de grises que nos acercan al bien y al mal, en definitiva una extensa gama de grises que nos mantienen en suspenso entre cualquier extremo, que nos mantienen en los vérices y nos tientan a caer.
....Buen libro. Regular desarrollo, buena mística, buen final y excelente conclusión, excelente lección que está tan cerca nuestro que a veces nos es difícil vislumbrar. Pero como el libro lo dice, no puede ser ni bueno ni malo, ni negro ni blanco, sino gris, depende de uno en qué gama lo sitúa.

miércoles

diagnóstico médico

Mi escribir es un síntoma de melancolía.
¿Y a mí que me importa caminar sola de noche?
¿qué me importa que mis tacos resuenen en el pavimento desierto y las puntas de mis zapatos me abran el paso indómito y atolondrado?
¿qué me importa que los ojos se vuelvan amarillos y las pupilas felinas llenas de deseo?
¿qué me importa las bocinas que inoportunan mi andar?
¿qué me importa las luces que amenazan?
¿qué me importa mi sombra que se alarga hasta el infinito queriendo huir?
¿qué me importa que mis manos se retuerzan en los bolsillos?
¿qué me importa que la noche se detenga en mis mejillas y congele mi nariz?
¿qué me importa que los tacones se vuelvan agujas y se claven en mis pies?
¿qué me importa que mis pupilas se alarguen y caigan por entre mis pestañas?
¿que me importa que se vuelvan negras y caigan por el desfiladero de mi perfil?
¿qué me importa el camino de sal que desemboca en los labios?
¿qué me importa?
¿el miedo?
¿el crimen?
¿la sangre?
¿la ira?
¿qué?.

martes

Estimado Cupido:

Já, qué estimado ni nada, a estas alturas estimo más una tarde de jaqueca.

¿Y qué quieres que te diga pequeño infierno dorado?, ¡¡te has vuelto a equivocar!!.
No sé si fue poco clara con las especificaciones (aunque lo dudo, llevo 21 años intentando hacerte entender), la carta se extravió en el camino, necesitas lentes o simplemente tus neuronas no logran hacer conexión...
¿Qué parte de "quiero alguien que me quiera" no entendiste?,
¿qué parte de "se necesita un galán intelectual que quiera compartir conmigo rojos atardeceres, cafés filosóficos y una biblioteca borgeniana" no te quedó clara?,
¿y qué pasó con la parte de "quiero un ladrón furtivo de besos en el cuello"? ahhh, me equivoco, esa parte la comprendiste bien ... ¡¡¡pero olvidaste avisarme que el susodicho no venía con corazón incorporado!!! ¬¬

Ya estoy cansada de tu incompetencia, te debería demandar de indemnización de perjuicios por causarme una demencia temporal, un desquicio psicológico y otra resquebrajadura en el corazón. Es más debería aplicar yo misma el 395 del código penal, volarte esas alitas de las que estás orgulloso y romperte todas esas malditas flechas que disparas sin pensar.

Pero te digo una última cosa: si hay alguien más deficiente mental que tú soy yo, sí, leíste bien: yo. Porque a pesar de que una y ora vez tus flechitas de niño inocente bobalicón me han calado hondo en el desarmado corazón, aún sigo esperando la flecha correcta, aún sigo esperando al supuesto príncipe azul que me preferirá a mí antes que a Blancanieves.

Toma esta carta sólo como una advertencia.
Última vez que me la haces, última vez!!!

Se despide con cariño,

Una futura criminal.



Desafío de Embercita con muuuuucho retardo.