lunes

Vete.




¿cómo podría adivinar?
y no sabría
cuanto puedo extrañar

Vete, vete, vete antes que yo
antes que yo
intente evitarlo


Vete. Lucybell.
Las canciones dicen más que mil palabras.

jueves

¡Jodida viceversa!

Viceversa, Mario Benedetti

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa

lunes

9,10,9

.....Los tacones se hacían espacio entre los adoquines de Lastarria, el maletín iba en la mano y la corbata estaba un tanto floja. La noche ya estaba comenzando a helar y el viento se colaba por donde no le era permtido. Caminábamos un tanto distantes, el tiempo había hecho lo suyo.
.....Seguramente el primer tópico fue el clima, después la Universidad, el trabajo. Y silencio.
.....Luego vino el café. El pastel y el chocolate. Y junto con ellos, las risas, esas que tú sabes no puedo evitar cuando estoy contigo... y las hay de todas, tantas que a veces no entiendo cómo logramos manetener el hilo de la conversación. Están esas risas que me sacas sin proponértelo, también las que me sacas con una sonrisa tuya, y mis favoritas: las que me sacas sin que yo lo quiera, esas a las que resisto con el ceño fruncido e intentando morderme la lengua, pero no hay caso, y tú lo sabes y siempre te vanaglorias por ello, la risa se me escapa, tanto es así que mi risa cuendo estoy contigo te pertenece más a tí que a mí.
.....¿Sabías que el tiempo voló entre las frases y versos de la conversación? ¿Te hubieses podido imaginar que realmente no quería levantarme y que inventé un buen par de excusas para robarte otros minutos?, me hubiera quedado ahí toda la noche, a la luz de la vela y jugando con las astromelias que hacían juego con el mantel, te lo prometo.
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.... ¿Y qué hubiese pasado si por allá por Febrero hubiese dejado que me tomaras la mano y me robaras aquél beso que yo no te permití?, ¿Y qué hubiera pasado si yo te hubiera dejado quererme?... No lo sé, pero por alguna extraña, estúpida e ilógica razón, incluso hoy no puedo sacarme la sonrisa de la cara.
....

martes

Puente.

café postergado.

Hoy la que busca algo y no lo encuentra soy yo.
Mis pies no están en este mundo y mis ojos están vagando en el espacio sin poder enfocar bien.
El cielo se ha despejado y los nubarrones fueron a parar a mis ojos,
Mi estómago se ha vaciado a golpes profundos,
Mi garganta escoce y un sabor agrio se cuela por mis labios.
El mundo se ha ido por el desagüe y me ha dejado un vacío en el centro del pecho y del estómago.
Mi índice ya no apunta al cielo, sino que se hunde en la oscuridad, como escabando el pasado, soñando con un futuro que ni siquiera pinta bien.
Hoy no puedo, perdóname, hoy no puedo beber aquél café.

viernes

Ponys.

Ponys Rosados -sí, leíste bien- ponys rosados con alitas de colores que juegan y bailan una música pegote y dulzona. Ponys rosados con alitas, y nubes, muchas muchas nubes, de esas en las que puedes saltar, de esas que de un momento a otro se convierten en algodón de azúcar -sí, para qué decirlo: también rosado-.
Ah, se me olvidaban los cupidos, esos que lanzan flechas a los enamorados que corren en cámara lenta a abrazarse. También podría mencionar los globos de varios colores que suben y bajan a causa del helio y de los enamorados. ¡Ah!, por favor no olvidemos a las hadas madrinas, las regordetas esas que vuelan en distintos portes y colores y que van cumpliendo deseos por doquier.
También hay animales; sí, los típicos: hay ruiseñores que cantan baladas románticas, hay mariposas, pequeños cervatillos, uno que otro conejo, también hay ratoncitos: sí, ratoncitos que hablan, cantan y hasta saben coser.
De flores ni hablar: por todos lados. Rosas rojas, verdes y moradas, girasoles, tulipanes, orquídeas e incluso flores silvestres para quien le guste lo natural.
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Mmm, trágico esto del mundo rosado de las nubes donde tu cabecita va a parar cuando menos lo debería, sí, ese mundo rosado al que todos (sí chicos, los incluyo) vamos a parar cuando pensamos en aquella personita.
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¡Ponys rosados! quién lo iba a decir.