miércoles

segunda despedida

Tomo tu silencio por un no, como señal de despedida, como sentencia ejecutoriada de algo que no fue ni será.
Tomo tu silencio como una orden a mi orgullo: levantaré la frente y anudaré mi garganta, cerraré los párpados y obligaré a mis ojos a no naufragar.
Tomo tu silencio como una nueva lección de que el pasado es sólo eso: pasado. Cerraré la puerta de mi mundo bajo las siete cerraduras que pensé que en algún momento tú abriste; te extradito de mi mundo y te pido que no vuelvas más, dejas una huella demasiado profunda y dolorosa; no sería capaz de soportar una tercera vez.
Tomo tu silencio, tus ojos verdes, tu sonrisa pétrea, tu voz rasposa e idealista, tomo los sueños que esperé compartir y los confino a la memoria, a ese lugar oscuro donde habitan los elefantes de los que te hablé, los domaré nuevamente y los haré retornar a aquel lugar donde se confinan las cosas que se quieren olvidar, las que se olvidan a punta de golpes, a punta de lágrimas, a punta de un tiempo que es capaz incluso de asesinar.

domingo

el problema es que me gustas demasiado

Tengo dos opciones:
1) Olvidar. OlvidarTE. Hacerme la loca como suelo hacer: dar vuelta la mirada, evitar tus ojos, cambiar el camino para no encontrarte en el paso, dejar de hablarte. Dejar la coquetería. Dejar de pensarte.
2) Ser Valiente. Algo que nunca he sido y tener los cojones para invitarte a salir, para sentarte frente a mí, para poner voz seria, mirarte a los ojos y decirte: el problema es que me gustas demasiado.
No sé qué hacer. Y odio no saber qué hacer.

miércoles

A J.M.

Algún tiempo atrás te perdí por un par de besos lanzados a cualquiera, te vendí por un par de copas y unos cuantos cigarros, cambié posibles amaneceres por una sola noche, fatídica noche en que las burbujas subidas del vaso a la cabeza pudieron más que la razón.
Apagué cualquier posible incendio de una sola vez e intenté revivir algún fuego con un estúpido mensaje que decía "Lo siento. Te quiero", ¡qué excusa más patética! como si seis sílabas pudieran arreglar cualquier cosa, como si fuesen suficiente pegamento para pegotear una carta que se ha roto en mil pedazos.
Lloré. Sí, lloré, y por primera vez, por primera y única vez vencí a mi propio orgullo, lo encerré bajo llave o lo metí debajo del colchón, porque no podía soportar que tus ojos verdes marinos me mirasen de un modo acusatorio, o peor aún, que no me mirasen de modo alguno.
Te regalé un libro con una dedicatoria que no sé si llegaste a comprender.
Intenté vendarte los ojos y hacerte olvidar.
Cargué con un mundo rosado que era más pesado que cualquiera que antes hubiera cargado.
Pero fuiste juez implacable y me expatriaste de tu corazón.
El resto me consoló diciendo que si no eras capaz de volver la vista a mi, era porque no me conocías lo suficiente, o peor aún, que no me querías lo suficiente. Tengo que reconocer que esas palabras bastaron para que el orgullo volviera altivo exigendo lo que era suyo, y yo, como buena escapista, cerré la puerta e intenté confinarte al sótano del olvido.
Estúpida de mi.
Ilusa de mi que creyó que podía mandar a discresión a los elefantes que habitan mi memoria, esos testarudos paquidermos que se niegan a olvidar, que se niegan a olvidarte.
El tiempo pasó rápido, pasaron los amores y sus desamores correspondientes, pasaron charlas, pasaron conversaciones de pasillo, pasaron estaciones, miradas furtivas en el patio, pasó la memoria, pasó el olvido. Pero ay de mí si pensé que podías simplemente pasar tú, porque como nuestro amigo poeta nos recuerda, el olvido está lleno de memoria, y en esa memoria tú tenías asiento preferencial.
No sé qué fue lo que devolvió tus ojos verdes a mi presente, pero trajiste contigo un ejército de crisálidas que revolotean cada vez que pasas y te las ingenistaste para que los antiguos elefantes volvieran a recordar y a pisar fuerte el piso acelerando las pulsaciones.
Un terrorista sucumbió tus bases.
Una encantada me hizo una zancadilla para caer directamente en tus brazos.
¿Y ahora qué?, ¿Ahora qué hago?
La valentía se escapó por la puerta más cercana.
No encuentro la respuesta en ningún manual.