lunes

Esa maldita máquina

300 gramos de peso.
75 latidos por minuto, 4500 por hora, 108.000 veces al día.
3000 millones de latidos en una vida.
Desearía que hubiera alguna forma de retrocer las agujas del engranaje,
partir desde cero, deslatir.
.
.
.
Partir desde cero.

jueves

Volviste.

Volviste con palabras bonitas y con promesas
...pero no volviste para volver.
Volviste sólo para romper todo: corazones, orgullos, rabias, lágrimas, futuros inciertos.
Todo. De nuevo.
Para asegurarte que nada volvería a esperarte alguna vez.
Como si no bastara una vez, como si no hubiese dolido ya lo suficiente.
No mediste tu retórica incendiaria, esa que golpea más fuerte que un martillo.
Y te aseguro que dolió. De nuevo.
.
Y pasó tu regreso, pasó el eco de las palabras y de las ataduras, pasaron los besos, pasaron las esperanzas.
Pasaste tú, por encima de todo, avasallando, sin mirar el desastre a tus pies.
Pasó el tiempo, ese que según tú soluciona las cosas.
No.
El tiempo no arregló nada, la paciencia se aburrió de aburrirse, esta vez se suicidó.
El tiempo sólo trajo a la razón, la razón al orgullo, y el orgullo al olvido.
.
Esta vez no seré tan descuidada como para avisarte de la huida o incluso decirte adiós,
la única forma de huir es silenciosamente.