domingo

24,8,14


Es como cuando estás al borde de un acantilado y tienes dos opciones. Miras al fondo, se ve el mar furioso chocando contra las rocas, ese mar que deja su calma y arremete contra la muralla de piedra inmóvil, que no cede ante sus intentos de conquista. Puedes mirar el espectáculo, disfrutar de las olas que orgullosas creen que se abrirán paso, y después iniciar la marcha buscando un nuevo acantilado del cual saltar. O puedes saltar ahora, y ser parte de la corriente, que pese a saber que las cosas no cambian, igual lo intenta porque qué más da, es la vida y la herida es la única forma de saber que sigues vivo. Yo estoy en el borde de ese acantilado, a punto de caer, pensando en lo idiota que sería lanzarme y formar parte de ese oleaje furioso que va a embestir la muralla impenetrable, siempre inmóvil, siempre altiva.  Por ti, estoy a punto de caer.

lunes

Volver

Han pasado muchos años, han pasado muchos países, muchas vidas, muchos besos, muchos latidos y deslatidos. Lo necesito. La sangre que golpea mis venas lo necesita, mis labios lo necesitan, los dedos se enredan de tanta emoción. Y volver a habitar este espacio por el que cuelga  las telarañas de mi memoria es necesario.